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Editorial

Un ruidoso inicio de la legislatura

Las sesiones de constitución de las cámaras fueron tensas, pero más lo será la decisión de la Mesa sobre los presos

El Periódico

Saludo entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, en el Congreso de los Diputados.

Saludo entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, en el Congreso de los Diputados. / J.J. GUILLÉN (EFE)

En las sesiones de constitución del Congreso de los Diputados y el Senado se escenificaron ayer los conflictos que pueden hacer de la legislatura que ahora empieza una singladura plagada de escollos para que los buenos propósitos de distensión y diálogo que la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, expresó en su discurso, puedan llegar a hacerse realidad.

Las de ayer fueron la sesiones de los abrazos emotivos y los aplausos a los diputados electos que dejaron por un día sus celdas y el banquillo para sentarse en los escaños de diputado y senador, la de los discretos saludos del exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la de los exabruptos, pataleos y proclamas fuera de tono de los elementos más montaraces o necesitados de lucir perfil combativo de las tres derechas. Pero lo bronco de la jornada, por llamativo, no deja de ser lo anecdótico: mucha mayor relevancia y complicación tendrá lo que suceda en la primera reunión de la Mesa, que se celebrará en los próximos días y en la que una mayoría controlada por los socialistas y Unidas Podemos deberá decidir sobre la suspensión como diputados de los políticos independentistas presos y procesados.

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Albert Rivera, en la primera de las muchas actuaciones que se le esperan para arrinconar como oposición visible a un Pablo Casado al que aún le espera el previsible retroceso del 26-M para acabar de desgastar su posición, acusó a la presidenta del congreso, secundado a posteriori por Casado, de «humillar» el espíritu de la Constitución... al aceptar las fórmulas de promesa o jura de los políticos independentistas que cumplían los requisitos fijados por el Tribunal Constitucional para que sean válidas: que incluyan el acatamiento de la Carta Magna, sean cuales sean las proclamaciones de índole política que se añadan a este componente fundamental de la fórmula. Una muestra más de hasta qué punto conciben de una manera restringida e interesada lo constitucional, olvidando para empezar un derecho tan básico como el de la libertad de expresión al exigir que se acalle a los políticos independentistas, algunos de quienes dicen defender por encima de todo la ley fundamental. Y de las dificultades que se otean en el horizonte para encontrar la colaboración decesaria para reconducir el conflicto en lugar de eternizarlo.