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Dos miradas

Joaquim Benítez se tapa la cara durante el juicio celebrado en marzo en la Audiencia de Barcelona.

ALBERT BERTRAN

Dueños del silencio

Emma Riverola

No habrá verdadera justicia hasta que los Hermanos Maristas y tantas otras órdenes religiosas encubridoras de la pederastia respondan por el uso perverso de su superioridad moral

En el banquillo del ‘caso Maristas’ falta gente… y una institución. El hombre que violó a J. de forma reiterada de los 8 a los 14 años seguirá viviendo su plácida jubilación. Si al pederasta confeso le ampara un Código Penal obsoleto, a la orden religiosa le protege su aún poderosa posición moral y social. Los Maristas supieron de las agresiones a 'Jota' en los años 80. Otro alumno les confió el mismo horror en los 90. La escuela sabía y, aun así, mantuvo al profesor en su puesto. Otros cinco exalumnos han denunciado sus abusos. Cinco vidas más marcadas por un sufrimiento que los Maristas podían haber evitado. En lugar de eso, lo taparon.

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El caso de 'Jota' es uno de los más lacerantes del silencio encubridor de los Maristas. Ellos niegan tal complicidad, pero en marzo del 2016, en pleno estallido del 'caso Maristas', 'Jota' consiguió grabar la confesión de su agresor. ¿Cuál fue la reacción de la orden? Llamarle y afearle su conducta. A él, a la víctima. La orden seguía (¿sigue?) creyendo que el silencio de las víctimas le pertenece. Durante décadas también creyó que podía disponer de su sufrimiento. No habrá verdadera justicia hasta que los Hermanos Maristas y tantas otras órdenes religiosas encubridoras de la pederastia respondan por el uso perverso de su superioridad moral. Debe completarse la reparación de las víctimas y el conjunto de la sociedad debe tener conciencia de dónde se esconden los monstruos y de quién los cobija.