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LA CLAVE

Pusilánimes abstenerse

Pusilánimes abstenerse

Luis Mauri

El nacionalismo catalán burgués y pactista de toda la vida, hoy encuadrado en el PDECat, busca a toda prisa un nuevo liderazgo capaz de repeler la maniobra de absorción de Puigdemont

Partido político que un día no tan lejano lo fue todo en Catalunya busca líder. Los interesados deben acreditar carisma y sobre todo coraje para recuperar espacios electorales en disputa con rivales ajenos…, y también propios. Se ofrece una notable proyección política e institucional, condicionada al cumplimiento de objetivos. Pusilánimes abstenerse.

Tras el fiasco del independentismo unilateralista, la posconvergencia, o neoconvergencia si así lo prefieren, es decir, el nacionalismo catalán burgués y pactista de toda la vida, hoy encuadrado en el PDECat, busca una jefatura capaz de repeler la maniobra de absorción de Puigdemont.

Puigdemont no es lo que se entiende por un político triunfador. Los reveses se amontonan en su currículo. Indujo la intervención estatal de la Generalitat vía 155 al declarar la independencia en vez de convocar a las urnas. Fracasó al lanzar la opa de la Crida sobre ERC y la CUP. Está hallando más resistencia de la que esperaba en su propio partido, el PDECat. Y al huir a Waterloo elevó su eventual responsabilidad penal por encima de la que pueda recaer sobre los procesados del 1-O.

Pero el 21-D Puigdemont le birló en el último minuto la cartera a ERC y luego le ganó la mano al juez Llarena en los tribunales alemanes. Y sigue siendo el líder con más predicamento en el electorado posconvergente, en gran parte merced a la aureola martirizada que su eficacísima agit-prop le ha dibujado en torno a la cabeza.

El lastre de Mas

El reto de los moderados del PDECat no es sencillo. O se doblegan a Puigdemont, o erigen a la velocidad de la luz un liderazgo capaz de resistir la embestida y de reconectar con las esencias convergentes tras la aventura fallida del 2017. Ya se apunta el nombre de Mas, a quien solo le queda un año de inhabilitación. Es cierto que Mas nunca ha dejado de trabajar en la sombra y que tiene a hombres bien colocados en la Crida, pero carga con un lastre sofocante: el cenagal del 3%, la quiebra de CiU, el hundimiento de CDC, el giro al aventurerismo, la designación de Puigdemont como heredero…

¿Tiene el PDECat cartas para jugar esta mano? El resultado de la pugna por las listas electorales de esta primavera dará respuesta a la pregunta.