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Editorial

El clásico, un acicate para la Champions

Con la Liga encarrilada, lograda la final de la Copa y con un sólido equipo, el Barça debe centrar sus esfuerzos en devolver la Champions a los culés

Piqué y Messi se abrazan junto a Ramos.

Piqué y Messi se abrazan junto a Ramos. / AP

Nadie puede dudar ya de que el Barça dejó desnudo al Real Madrid y todas sus carencias el sábado en el Bernabéu, una victoria de récord que deshace el empate de los clásicos en la historia de la Liga. Los azulgranas suman ahora 96, frente a las 95 de los blancos. También por primera vez, un equipo conseguía imponerse en las últimas cuatro visitas a Madrid en la competición liguera. Y más allá de las cifras, el mundo culé puede presumir de que se logró con una superioridad en el terreno de juego sin paliativos, desarbolando al contrario y sacando a flote todos sus desequilibrios, incluidas las reacciones poco amables del que se sabe inferior y, encima, ante los suyos.

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Pero la nueva derrota no desencadenó la crisis que algunos barruntaban en el proyecto de Florentino Pérez tras la salida de Cristiano Ronaldo. En los seguidores solo produjo indolencia y resignación quedarse a principios de marzo fuera de la Copa del Rey y, virtualmente, sin Liga. La 'galaxia' blanca confía aún en superar el martes al Ajax y volverse a agarrar al clavo ardiente de la Champions, su competición fetiche. Y es precisamente en este terreno donde el Barça tiene su asignatura pendiente, más apremiante cuanto más tiempo pasa desde la conseguida, el 2015, en Berlín. Con la Liga encarrilada, marcada ya la cita de la final de la Copa y con el sólido equipo que ha acabado por cuajar Valverde es hora de centrar los esfuerzos para devolver a los culés la Champions que, como se comprometió Messi, el equipo les debe.