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IDEAS

Jesús Carrasco, uno de los grandes cultivadores de la literatura rural actual. 

JOAN CORTADELLAS

Crónicas de un pueblo

Óscar López

Soy de ciudad, me gusta ser urbanita e imagino que por ello siempre me he sentido intrigado por lo rural.  No tener un pueblo al que regresar o en el que pasar las vacaciones escolares me llevó a idealizarlo, y me pasé años buscando uno que me adoptara, ya fuera en la vida real, en la televisión o en los libros. Y no me refiero solo a los clásicos de Delibes o Cela, también he buscado mi pueblo en la Norteamérica profunda de Cormac McCarthy e incluso en los cuentos de Amos Oz. Reconozco que salvo títulos muy concretos, como 'La lluvia amarilla' de Julio Llamazares o 'El reino de Celama' de Luis Mateo Díez, en los últimos años me he dedicado más a devorar historias de ciudad hasta que varios escritores han vuelto a poner el foco en lo telúrico, para regalarnos historias crepusculares, ecologistas y críticas.

Mi retorno al pueblo que nunca tuve apareció de nuevo tras leer Intemperie de Jesús Carrasco. Y a partir de ahí, el goteo de títulos ha sido constante, principalmente a través de ensayos e híbridos literarios, con protagonistas que más que agricultores parecían los últimos mohicanos. Porque la mirada ha cambiado. Me entenderán si leen 'La España vacía' de Sergio del Molino, 'Palabras mayores' de Emilio Gancedo o 'Los últimos. Voces de la Laponia española' de Paco Cerdá. Son obras que marcan el fin de una época, historias que me advierten que si no me doy prisa me quedaré sin una aldea que llevarme al corazón. Lo confirmé también hace escasos días con 'La tierra desnuda' de Rafael Navarro de Castro y la desazón que me provocó leer esta sentencia de Blas, el protagonista: “La tierra puede ser más o menos generosa, pero nunca regala nada, impone sus condiciones”. Quien quiera conocerlas, que lea esta novela que es un homenaje, y ya puestos el próximo libro de la poeta y veterinaria María Sánchez, que nos sorprendió con su poemario 'Cuaderno de campo', y que pronto lo hará en Seix Barral con 'Tierra de mujeres': un ensayo en el que concluye que es injusto afirmar que lo del campo es solo cosa de hombres, que a esas mujeres les quitamos sus historias y no nos inmutamos. Es hora de devolverles la voz. Y mientras lo hacemos, yo seguiré buscando.

Temas: Libros