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Movilidad en Barcelona

Un tranvía circula por la Diagonal cerca del Fòrum.

FERRAN NADEU

Tranvía 'last minute'

Eva Arderius

Todos los partidos de izquierdas, incluso la CUP, han acabado votando a favor de la unión por la Diagonal, aunque sea sin poner fecha, sin tener ninguna concreción de cómo se hará o quién pagará

No nos engañemos, de la unión del tranvía por la avenida de la Diagonal lo que menos importa es el tranvía. Desde el mandato de Jordi Hereu y su fatídica consulta, el proyecto ha acumulado carga política y mala leche. Todos los partidos, todos sin excepción, lo han utilizado para atacar a gobierno u oposición y esto es lo que ha hecho imposible su aprobación a pesar de los múltiples estudios y la ilógica situación de tener dos extremos sin unir.

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El tranvía ha sido el transporte más politizado y continuará así. Ha ayudado a Esquerra a distanciarse del gobierno de Ada Colau y ahora le permite justo lo contrario, acercar, recoser, aplanar el terreno y poner las vías, por si hacen falta, para sumar, pactar e incluso apuntalar futuras coaliciones con los 'comuns'. El cambio de liderazgo de los republicanos ha facilitado reconducir un 'no' que era muy difícil de explicar. La formación que había liderado Alfred Bosch y que era decisiva para la aprobación del proyecto, tuvo que hacer verdaderas acrobacias para justificar el voto en contra. Bosch se atrincheró en el 'no', pero su marcha dejó las manos libres a Ernest Maragall. De hecho, todos los partidos de izquierdas tenían muy difícil argumentar que no estaban de acuerdo en alargar el tranvía, la muestra de esto es el resultado de la votación del pleno. Todos, incluso la CUP, han acabado votando a favor, aunque sea sin poner fecha, sin tener ninguna concreción de cómo se hará o quién pagará.

Si alguien sale beneficiada de esta aprobación en tiempo de descuento es Ada Colau. La alcaldesa no podía esconder su sonrisa de quien, en el último minuto y sin saber cómo lo ha hecho, consigue aprobar la asignatura más difícil. Los 'reyes' republicanos le han llegado tarde, pero le han llegado a Colau. De momento, gana ella. Los futuros usuarios del tranvía, los que se están preguntando si no se ha perdido el tiempo y si este acuerdo de mínimos no se habría podido conseguir antes, tendrán que esperar para ir en Tram de Glòries a Francesc Macià. Y va para largo.