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DEBATE EN EL PLENO MUNICIPAL

El Ayuntamiento de Barcelona aprueba la conexión del tranvía por la Diagonal

El acuerdo no incluye calendario ni el convenio sobre la gestión pública que pedía ERC, que ha votado a favor

Colau aspira a iniciar las obras en el 2020 pero el pacto, que podría romperse tras las elecciones, solo habla de "celeridad"

Carlos Márquez Daniel

Foto de familia de defensores del tranvía con concejales de los partidos a favor del proyecto. 

Foto de familia de defensores del tranvía con concejales de los partidos a favor del proyecto.  / JOAN CORTADELLAS

Un tranvía de juguete, pero muy logrado; una réplica del que circula por Barcelona desde el Besòs y desde el Llobregat. Blandiéndolo de derecha a izquierda, Ricard Riol, presidente de la asociación Promoción del Transporte Público (PTP), ha exhibido desde la grada de público satisfacción por el acuerdo del pleno del Ayuntamiento de Barcelona de tirar adelante los trámites para, en algún momento del futuro, impulsar el tranvía por la Diagonal, empezando por el tramo Glòries-Verdaguer para abordar más adelante lo que falte hasta Francesc Macià. En el momento de aplaudir, después de la votación, la ovación ha sido tímida y condicional. Porque el texto que se ha votado, sesudo y técnico, deja muchos interrogantes. Como el cuándo, puesto que habla de actuar con “celeridad”, sin más detalle. Lo más inquietante y sospechoso es que todo esto suceda a cuatro meses de las elecciones municipales. Y con ERC dando su apoyo cuando no se cumple la única condición que ponían hace casi un año.


El tranvía por la Diagonal ha saltado tres mandatos y no se ha puesto ni un metro de raíl en la calle. Lo intentó Jordi Hereu, con aquella consulta que tan bien orquestó la oposición para que el alcalde socialista cayera por su propio peso en las elecciones del 2011. Quiso reformar la Diagonal y como definió Alberto Fernández Díaz, las propuestas eran “tranvía con patatas o patatas con tranvía”. Eran las cosas de tener como socio de gobierno a Iniciativa. Xavier Trias guardó el proyecto en una caja fuerte custodiada por dragones y francotiradores. Y Ada Colau, a expensas una vez más de ICV, lo ha rescatado sin conseguir despojarlo del áurea de proyecto gafado, de plan más político que técnico.

25 votos a favor

Lo que se ha aprobado en el pleno -con 25 votos de Barcelona en Comú, PSC, ERC, CUP y los concejales no adscritos Gerard Ardanuy y Juanjo Puigcorbé- es un traspaso de responsabilidades hacia la Autoridad Metropolitana del Transporte (ATM). El Govern es el encargado de las infraestructuras ferroviarias, y los presidents Artur Mas y Carles Puigdemont ya le dijeron a la alcaldesa que la ciudad era la responsable de decidir por dónde y de qué manera tienen que unirse el Trambaix y el Trambesòs. Los comuns lo tienen clarísimo: en superficie y por la Diagonal. Apoya su postura el estudio informativo (realizado por una empresa externa que ganó un concurso público convocado por BIMSA y la Generalitat), que concluía que esta es la opción más viable, por delante de bajar el tranvía hacia Provença por Urgell, construir un túnel por la avenida o apostar por el bus eléctrico.

Jordi Coronas, durante el pleno de este viernes / JOAN CORTADELLAS

A nadie se le escapa que esta votación se produce a cuatro meses de un posible cambio de jefes en la ciudad. Como tampoco es poca cosa que el gobierno haya recuperado el tema ahora, después de sufrir una dolorosa derrota el pasado abril, cuando también le tumbaron, en primera instancia, la controvertida multiconsulta. Pero las cosas han cambiado, o más bien dicho, el líder municipal de Esquerra ha cambiado. Alfred Bosch se ha ido al Govern y Ernest Maragall ha vuelto al consistorio que tan bien conoce para preparar su asalto a la alcaldía en nombre de los republicanos.

Coronas y las milongas

El concejal de ERC, Jordi Coronas, el hombre que lleva cuatro años reclamando seriedad y rigor a Colau en el tema del tranvía, el edil que en todo este tiempo no se había movido ni un milímetro porque no quería “aprobar milongas”, ha sido el encargado de dar el . Ha empezado admitiendo que sobre la mesa están “las mismas condiciones que en el mes de abril” para asegurar, poco después: “Hoy pasamos de las fotos y los titulares a poner condiciones, rigor, transparencia y claridad”. El tiempo dirá si eso es así, pero lo único seguro es que la condición que habían puesto para ponerse del lado del tranvía por la Diagonal era la presentación previa, que no posterior, de un convenio por parte de la ATM sobre la gestión del Tram. Ese documento todavía no se ha elaborado, pero sí se han marcado las pautas. Se reclama a la ATM que toda inversión nueva que se haga no genere un solo euro de beneficios al conglomerado privado que ahora explota el tranvía y que seguirá haciéndolo hasta que termine la concesión, en el 2032, a no ser que se apueste por un rescate que obligaría a pagar a la empresa entre 350 y 400 millones de euros. Se pide un “calendario vinculante” para que TMB termine siendo quien gestione todo el Tram. También el consistorio se compromete a estudiar el impacto de la supresión de las líneas de bus que pasan por la Diagonal y a presentar un “proyecto de renovación urbana y de dinamización comercial de la avenida”.

El Tram, este viernes, en Maria Cristina / RICARD CUGAT

¿Y todo esto para cuándo? El documento original incluía la intención de iniciar las obras en el 2020, pero ya no aparece ninguna fecha, tan solo la necesidad de “abordar el impulso del proyecto con celeridad”. Ese es uno de los puntos a los que se ha agarrado el PDECat, incluso con una consulta durante el pleno al secretario del consistorio de cara a aclarar conceptos, para evidenciar que lo que se ha votado es “una decisión política vestida de expediente” “No estamos aprobando ningún proyecto concreto, sino validando un acuerdo”, le ha aclarado el veterano funcionario municipal. La exconvergente Francina Vila ha hecho referencia al papel de Maragall al certificar que su apoyo deja claro que ERC y los comuns “ya trabajan en un pacto de gobierno de cara al próximo mandato”. “Esto es un brindis al sol, política ilusionista. El único tranvía que veremos es el de juguete que han traído sus defensores”. Riol, de nuevo, ha agitado su pequeño Tram.

Por parte del PSC, Daniel Mòdol ha reiterado el compromiso de los socialistas con el tranvía por la Diagonal pero ha lamentado el “postureo” de un acuerdo “con el que no se avanza en nada” de cara a conseguir que el plan cristalice. Alberto Fernández Díaz ha hablado de “gesticulación sobre raíles”, Koldo Blanco ha repetido el karma de Ciutadans de que esto “no es prioritario como sí lo es terminar la L9 de metro o mejorar las Rodalies” y la CUP ha recordado que el tranvía “será 100% público o no será”.

Deberes para la ATM

El ayuntamiento pedirá a la ATM que la semana que viene publique el estudio informativo sobre la unión del Trambaix y el Trambesòs presentado por este mismo organismo en junio del 2017. Después tendrá que elaborar el convenio que establezca de qué manera se salvaguarda el interés público por encima del privado, un texto que deberá ser validado por el pleno municipal. “Yo espero que se pueda hacer antes de terminar el mandato”, ha señalado Sanz. Es uno de los peligros de la cercanía electoral: los 41 concejales entrantes podrían tumbar todo lo que ahora se está aprobando. En el caso de que todo salga según lo previsto, el ATM tendría que convocar un concurso público para elaborar el proyecto constructivo, donde se entra al detalle de cada centímetro cuadrado de la obra, tanto urbana como de infraestructura, y siempre basándose en la filosofía que destila el estudio informativo.

La previsión del gobierno, aunque el acuerdo no fije fechas, es poder empezar los trabajos en el 2020. En el 2017 se habló del 2018, así que ojo con tomarse muy en serio esas promesas. En cualquier caso, se abordaría el tramo de Glòries hasta la parada de metro Verdaguer, que crearía tres paradas nuevas con un recorrido de unos siete minutos para cubrir 1,5 kilómetros. Riol celebra que la situación se desencalle porque este pacto "permite que se ponga en marcha la maquinaria administrativa". Pero es perro viejo, a pesar de su juventud, y tampoco se fía del calendario. "Todo puede pasar, y espero que haya lealtad institucional y el próximo gobierno no rompa este pacto". Eso es mucho confiar. 

Temas: Tranvía