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ANÁLISIS DEL DERBI

Leo Messi celebra el tercer gol azulgrana ante el Espanyol.

REUTERS / ALBERT GEA

Pues sí, este nº 5 del mundo no juega mal

Emilio Pérez de Rozas

La semana que lo desprecia el jurado del Balón de Oro y Pelé, la 'Pulga' hace otra exhibición prodigiosa

No me extraña que Leo Messi se haya comprado ya el avión de las estrellas, el jet que tienen todos los que se pasan la vida cerca de Dios. O son ‘D10S’. Es, que lo sepan, un Gulftream V, del 2004, que, originariamente, cuesta unos 36 millones de dólares, pero que un amigo argentino se lo ha conseguido por 15 millones de dólares.

Es un jet impresionante, con 16 asientos-camas, dos cocinas, dos cuartos de baño, uno de ellos, digo, no sé, supongo, con ducha por si tiene que acicalarse cuando vaya a la gala del Balón de Oro. El aparato, que tiene autonomía para hacer 11.000 kilómetros, tiene matrícula argentina, ¡vaya!, LV-IRO, y alcanza los 870 kilómetros por hora, casi, casi su velocidad con el balón en los pies.

El aparato, que ha empezado a utilizarlo hace pocos días, lleva un inmenso nº 10 en la cola y, cuando despliega las escalerillas para subirse a él, en cada peldaño hay escrito un nombre, por este orden: Leo, Antonella, Thiago, Ciro y Mateo. De momento.

El desprecio de Pelé

Yo creo que Messi se ha dado el gustado de estrenar ese jet la semana en que ha recibido uno (o dos) de los mayores desprecios que le han hecho al mejor jugador del mundo. Casi al unísono, el jurado del Balón de Oro (al que se le han descubierto alguna que otra trampa) ha decidido que ‘D10S’ es el quinto, no el cuarto, ni el tercero, ni siquiera el segundo y, mucho menos, el primero, ¡el quinto! del mundo. Y, horas después, va ‘O Rei’ Pelé y explica que Diego Armando Maradona es mejor que Messi.

Así que Messi, que tiene audiencia mundial, que sabe que lo están viendo los 176 periodistas que le despreciaron de esa manera, quiso demostrar al mundo que, por encima de Modric, CR7, Mbappé y Griezmann, está él, sin importar Champions, Liga, Copa, Europa League o Mundial. Si hablamos de fútbol, señores, si hablamos de escoger al mejor, si de lo que se trata es de nombrar cada año al más exquisito, entonces denle el premio a Leo Messi e ideen otro para los demás.

Y si piensan que eso puede parecer una injusticia, o es innecesario, pónganse el video de la primera parte de este Espanyol-Barça, que debía ser el más igualado de la historia y significó la cuarta derrota consecutiva (cosa que a los ‘pericos’ no les ocurría desde hacía seis años) del equipo blanquiazul en esta Liga que empezó como un relámpago, y saldrán de dudas.

El twitter de Lineker 

Lo que Messi hizo anoche en Cornellá-El Prat es para que le den el Balón de Oro perenne, siempre, anualmente. Lo que hizo y con la fantasía que lo hizo. Hasta se le oyó gritar a Víctor Sánchez, tras el segundo golazo de falta del argentino, un “¡pero cómo puede meter ese gol!” Puede, porque no es el quinto del mundo, es el primero, el mejor.

Puede meter ese y el primero. Y darle el segundo a Dembélé, después de mil cabriolas (protegido por su guardaespaldas preferido, Arturo Vidal, del que ya nadie habla mal), cabecear al poste y, de propina, recuperar un balón ante los ojos de Ter Stegen.

Lo calentaron y se compró un jet y le hizo un boquete al Espanyol en el derbi. Que sigan votando desde las Comores, que sigan. Ya lo ha escrito esta misma noche el gran Gary Lineker en twitter “¡vaya y es el nº 5 del mundo!”

Temas: Messi