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IDEAS

Judit Carrera, directora del CCCB. 

El CCCB, obligado a más

Xavier Bru de Sala

Obtiene muy buena calificación como contenedor pero ha renunciado a su vocación de emisor. Por el interés de la programación y la afluencia de gente de nivel medio-alto, el éxito del CCCB es incuestionable. Congrega a un público inquieto y preparado, muy diferente del que hace cola ante el Macba para admirar de la manera más acrítica y adocenada la retrospectiva de un exartista conceptual reconvertido en decorador de lujo. Por eso hemos de pedir mucho más al único gran equipamiento singular, no homologable, que nació liberado de toda obligación en relación al patrimonio, tangible o intangible.

El centro debe cumplir con el compromiso de proponer, de cuestionar, de construir una mirada propia sobre el mundo urbano, 

¿Qué le falta al CCCB? Cumplir con la carta fundacional, que establecía el compromiso de proponer, de cuestionar, de construir una mirada propia sobre el mundo urbano, de pensar y engendrar saber. No es lo mismo generar que limitarse a transmitir. No es lo mismo tener voz que ser altavoz. No es lo mismo crear que reproducir. Por muy bueno que sea como contenedor, Barcelona necesita que el CCCB se reencuentre con la ambición de convertirse en un centro de investigación intelectual, una aguja de navegar con punta de lanza orientada al futuro.

La nueva directora, la primera que ha accedido al lugar por concurso de méritos, Judit Carrera, ha sido una de las protagonistas del éxito del centro como contenedor. En la entrevista que apareció en EL PERIÓDICO el pasado sábado apuesta como gran prioridad cultural por el apoyo a la creación, la creación que incomoda al poder, la rebelde debemos entender. No podemos estar más de acuerdo.

En consecuencia, solo falta que el CCCB se autoevalúe, porque tiene capacidad para ello, como centro de creación incómoda. Se trata de clarificar por dentro, mejor que desde fuera, si sus responsables son capaces de ser creativos además de buenos gestores del mejor escaparate cultural. Es lo que Barcelona necesita, lo que Europa podría esperar de una ciudad que aspira a ser capital global.

Temas: CCCB