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Dos miradas

Mas, Vox y el juego

EFE / PEPE TORRES

Mas, Vox y el juego

Emma Riverola

La irresponsabilidad del PP y Ciudadanos lavando la cara a la ultraderecha será costosa para todos, también para ellos

En el 2012, Artur Mas confirmó la deriva independentista de CiU. Que el partido necesitara tapar los casos de corrupción y la indignación por los recortes sin duda pesó en la decisión, pero lo cierto es que la "desafección" de la que José Montilla había advertido en el 2007 ya estaba instalada en Catalunya. El caldo de cultivo ya estaba creado, CiU bendijo una causa que hasta entonces había sido minoritaria y la convirtió en la corriente mayoritaria de la clase media. A seis años vista, las cosas no le han ido bien a la antigua CiU, menos aún a los protagonistas de aquella historia. Tampoco a Catalunya. Pero el anhelo independentista sigue ahí. Fatigado, pero con la fortaleza del agraviado.

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El independentismo catalán y la ultraderecha no son movimientos comparables, pero Vox puede beneficiarse de un juego parecido. El PP ha anunciado que no descarta pactar con el partido de Santiago Abascal después de las elecciones andaluzas. Albert Rivera también se ha pronunciado en el mismo sentido. ¿Se da cuenta la derecha española de que está lavando la cara a la ultraderecha? Desde el mismo momento que lo considera un partido apto para pactar, lo bendice y abre la puerta a que tantos votantes desafectos sociales -los que nunca se recuperaron de la crisis, los que se sienten ninguneados por otros territorios- opten por sumarse a la amenaza que ya recorre Europa. La irresponsabilidad del PP y Cs nos saldrá muy cara. También a ellos.