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DOS MIRADAS

Cinco médicos y un enfermero de la sanidad primaria explican por qué harán huelga.

Voluntad y salud

Emma Riverola

Al fin, es lo de siempre. Si solo nos focalizamos en el eje nacional, el social pierde fuerza

Los datos indignan. La realidad inquieta, preocupa. La sanidad pública catalana se deshilacha y, con ella, las condiciones de trabajo del personal sanitario y la tranquilidad, cuando no la salud, de la ciudadanía. Las cifras delatan desidia o intención. Ninguna de las dos opciones es buena. O los gobiernos catalanes de los últimos años han focalizado su atención en otro tema, el Tema, o su inacción se debe a una intencionalidad política. Lo único cierto es que actualmente se destinan 1.000 millones de euros menos que en el 2010 (hasta el 2016 fueron 1.500 millones menos) y que el Govern de Puigdemont destinó a sanidad el 28,8% del Presupuesto. La media de las autonomías es del 33%.

Los silencios

Mientras los CAP viven tiempos de conflicto laboral, sorprenden algunos silencios. Como el de algún líder fugaz de la nueva izquierda que había alzado su voz airada contra la privatización de la Sanidad, denunciando recortes y chanchullos, y ahora prefiere callar y mirar hacia otro lado, prestándose a los malabares del ‘procés’ y, en sus ratos libres, señalando y diciendo a los periodistas sobre qué tienen que opinar. Curiosa involución.

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Al fin, es lo de siempre. Si solo nos focalizamos en el eje nacional, el social pierde fuerza. Estamos por debajo de la media autonómica en recursos destinados a educación y salud. El porcentaje es lo que mide la voluntad. Nuestros políticos no parecen destinar demasiada en el bienestar de todos.