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EN CLAVE EUROPEA

Merkel felicita a Weber por su nominación como cabeza de lista del PPE. 

MARKKU ULANDER LEHTIKUVA (AP)

Batalla incierta en las elecciones de la UE

Eliseo Oliveras

Los sondeos auguran una caída de populares y socialistas y una Eurocámara fragmentada

La política de austeridad, el malestar social y la alta abstención favorecen al populismo ultra

La nominación este jueves del conservador alemán Manfred Weber como cabeza de lista del Partido Popular Europeo (PPE) para las elecciones de mayo de 2019 supone el arranque de la batalla por la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Weber y el PPE parten como favoritos para obtener el codiciado cargo de presidente de la Comisión Europea, el máximo poder político dentro de la Unión Europea (UE). La cancillera alemana, Angela Merkel, aspira a que este puesto clave sea ocupado por un conservador alemán para mantener el statu quo en la política económica europea en los próximos cinco años y evitar cualquier reforma que pueda implicar un coste para Alemania.

Pero, la mayor fragmentación del próximo Parlamento Europeo que auguran los sondeos, exigirá al candidato a presidir el Ejecutivo comunitario un pacto para disponer del respaldo como mínimo de tres grupos parlamentarios para alcanzar los 353 votos que requiere su ratificación por mayoría absoluta en un Cámara con 705 eurodiputados tras la salida del Reino Unido de la UE. Un fracaso del candidato con más votos en los comicios daría pie a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete a proponer por mayoría cualificada otro alternativo susceptible de lograr el respaldo parlamentario requerido.

Los sondeos pronostican a los populares la pérdida de 44 escaños, algo menor a los 57 que perderían los socialistas, con lo que los dos principales grupos de la Eurocámara quedarían reducidos a 177 y 134 diputados. Los sondeos estiman que las diferentes fuerzas euroescépticas podrían superar los 170 escaños, una cuarta parte del hemiciclo.

Austeridad

Las elecciones se producirán en un contexto de menor dinamismo económico, agravado por la política oficial de austeridadEl crecimiento en el tercer trimestre de este año en la eurozona respecto al trimestre anterior se limitó al 0,2%, la mitad que en los dos trimestres anteriores y menos de un tercio que en el cuatro trimestre del 2017, según Eurostat. La Comisión Europea estima que la eurozona crecerá en el 2019 el 1,9% (0,2 puntos menos que este año) y todavía menos en el 2020 (1,7%).

Ante la reducida participación en los comicios europeos (la abstención superó el 57% en el 2014), el voto del malestar por la creciente desigualdad, precariedad y empobrecimiento puede tener todavía más peso y dar un nuevo impulso a la ultraderecha, que ya forma parte de los gobiernos de Austria, Italia, Bulgaria y Eslovaquia, que condiciona la agenda política del gobierno danés y que lidera la oposición en Alemania.

La UE no quiere aprender de las lecciones de la historia y olvida que la política de austeridad del canciller alemán Heinrich Brüning de 1930 a 1932 propulsó el éxito electoral del Partido Nazi en Alemania, como detalla el reciente estudio Austerity and the rise of the Nazi Party de Gregori Galofrè-Vilà, Christopher Meissner, Martin McKee y David Stcukler. La política de austeridad aplicada en Italia y el incumplimiento por el Gobierno socialdemócrata de Matteo Renzi de su promesa de un giro económico explican el triunfo electoral de La Liga (ultraderechista) y del Movimiento 5 Estrellas (populismo alternativo), señala el economista Dominique Plihon.

Influencia ultra

Weber y el PPE, escorados cada vez más a la derecha ante su retroceso electoral, asumen en su programa parte de las reivindicaciones ultras como el rechazo a la inmigración, olvidan el malestar sociolaboral y cierran filas con el autoritario primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que ha eliminado la prensa crítica y ha modificado las leyes electorales para hacer imposible una victoria de la oposición.

El virtual cabeza de lista socialista, el holandés Frans Timmermans, actual vicepresidente de la Comisión Europea, representa los males que han hundido a los socialdemócratas, una fuerza política potente en la UE antes de asumir el dogma económico neoliberal. El Partido Laborista holandés de Timmermans se desplomó en las elecciones del 2017 y obtuvo menos del 6% de los votos tras apoyar en el Gobierno de Mark Rutte las políticas de austeridad y recortes. El Partido Socialista holandés (izquierda radical) y Los Verdes, obtuvieron cada uno un 60% más de votos que los socialdemócratas de Timmermans.

La incógnita es si el presidente francés, Emmanuel Macron, cada vez más desaprobado en Francia, logrará avanzar en su estrategia de romper los partidos Popular y Socialista sustrayendo dirigentes y grupos nacionales como hizo en las elecciones francesas del 2017. De momento, solo ha logrado el respaldo de partidos conservadores ajenos al PPE, como Ciudadanos, mientras que Renzi, tras hundir a su partido en Italia, coquetea ahora con traicionar a los socialistas europeos y alinearse con un frente macronista.