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Tópico cultural

Lo normal es pensar

JULIO CARBÓ

Lo normal es pensar

Jordi Puntí

Hace años que Barcelona suele reunir a cientos de personas cuando vienen pensadores, escritores o artistas de valía internacional

Hace unos días, mientras surgía la noticia de que los institutos recuperarán la filosofía como asignatura obligatoria en bachillerato, en Barcelona tenía lugar la bienal del pensamiento Ciutat Oberta, con un programa extenso de propuestas de primer nivel internacional, y un gran éxito de público. El primer día, las filósofas Fina Birulés y Judith Butler congregaron a más de 2.000 personas en la plaza de Joan Coromines, eso sin contar a los que seguimos el acto desde casa en 'streaming' por internet. Desde la sorpresa, alguien habló de estrellas del rock, un epíteto que en el mundo de la filosofía hasta ahora parecía reservado a Slavoj Zizek, con el permiso de Alain Badiou o Giorgio Agamben, más discretos en sus actuaciones públicas.

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Me pregunto cuál es en estos casos la cifra que rompe la barrera de la minoría. ¿2.000 personas? ¿500? ¿200? El tópico de la cultura como espacio reducido y elitista está tan extendido en nuestra sociedad que, de entrada, parece imposible que una multitud parecida vaya a escuchar las ideas críticas sobre cuestiones como el feminismo, el futuro de las ciudades o el género en la era del tecnocapitalismo patriarcal. De hecho, incluso se puede esperar que algunos no acudan a este tipo de actos porque, ya se sabe, son minoritarios, furtivos y subterráneos, y precisamente no va nadie. La realidad, sin embargo, es muy diferente, y hace años que Barcelona suele reunir a cientos de personas cuando vienen pensadores, escritores o artistas de valía internacional. Lo hemos visto a menudo con la programación del propio CCCB, cuando han invitado a voces como Mia Couto, Chimamanda Ngozi Adichie o Werner Herzog, por ejemplo. Pero también con las Converses a la Pedrera, el festival BCNegra o la Escola Europea d’Humanitats, entre otros.

Esas 2.000 personas son una excepción feliz, sí, pero no tanto como parece. Es más excepcional que un programa de 'prime time' en sábado, como es el 'Preguntes freqüents' de TV-3, dedicara 20 minutos a entrevistar precisamente a Judith Butler. A menudo, la normalidad es solo una cuestión de insistencia.