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Municipales de BCN

Maragall y Bosch se saludan durante la presentación de la candidatura que el segundo encabezó en las elecciones municipales del 2015.

ROBERT RAMOS

Maragall y la carrera por Barcelona

Andreu Pujol Mas

Su candidatura parece obedecer a tres motivos: conoce muy bien la corporación municipal, ejemplifica el esfuerzo junquerista de pescar más allá de las propias fronteras y es el único candidato Maragall

El horizonte de las elecciones municipales va modificando el mapa político de BarcelonaAda Colau aparte –que es quien blande la vara de alcaldesa y, por tanto, sale desde la 'pole position'-, las distintas candidaturas a la alcaldía todavía se perfilan borrosas, aunque que poco a poco van ganando en nitidez.

Uno de los principales golpes de efecto lo acabamos de ver en la renuncia de Alfred Bosch a encabezar la lista de ERC,  a pesar de salir de una buena posición en las encuestas. Es precisamente por estos buenos augurios que sorprende que un candidato tenga la generosidad de ceder el testimonio: estamos acostumbraros a las renuncias de cuando pintan bastos. Cabe añadir que, con la candidatura de Bosch, ERC había conseguido duplicar los resultados y había igualado los mejores de las últimas dos décadas. El motivo de esta decisión se puede intuir. Las encuestas de las últimas elecciones a la Generalitat auguraban mejores resultados a la formación independentista de los que finalmente obtuvo, entre otras cosas porque en todas las carreras todo el mundo pone especial énfasis en pillar al que parece que tiene que terminar primero.

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La elección de Ernest Maragall parece que forma parte de una voluntad de no confiarse, optando por un perfil que aparenta hecho a medida por varios motivos. Primero, porque conoce como la palma de su mano la corporación municipal, habiendo sido técnico, concejal, portavoz de grupo y presidente de distrito. Segundo, porque ejemplifica el esfuerzo junquerista de pescar más allá de las propias fronteras, captando el socialismo de tradición catalanista para la causa del independentismo. Finalmente, porque ahora que todo el mundo parece reivindicar el maragallismo, solo habrá un candidato Maragall: "El auténtico Pasqual Maragall se llama Ernest", dijo su hermano.

Pero este movimiento no lo resuelve todo. ¿Qué forma tomará el espacio posconvergente? ¿Qué hará exactamente Manuel Valls? Poco a poco lo iremos viendo.