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Municipales de BCN

Ada Colau, a finales de junio.

DANNY CAMINAL

Barcelona en disputa

Esther Vivas

Colau no lo tendrá fácil para mantener la alcaldía, pero los 'comuns' tendrán más posibilidades si no sucumben a la tentación de convertirse en un partido más

La precampaña para las municipales de Barcelona hace meses que ha comenzado. Incluso, podríamos afirmar que empezó justo el día después que Ada Colau y Barcelona en Comú, contra todo pronóstico, ganarán la alcaldía. Desde entonces, las maniobras de la oposición han sido implacables, anteponiendo sus intereses de partido a los de la ciudad. Pero, ¿todo vale para ganar Barcelona?

En la medida en que se acerca la cita electoral, empiezan a despejarse algunas incógnitas sobre los nombres que van a disputar la 'batalla por Barcelona'. Manuel Valls parece que ya tiene casi decidido que va a presentarse, después de los halagos, y el cuantioso apoyo económico, de las élites económicas, y el empuje del espacio político antiindependentista, con Societat Civil Catalana al frente y la mano alargada de Ciutadans, de donde espera sacar la mayoría de votos. Ya veremos si el partido de Albert Rivera puede tutelar la operación como desearía. Valls prevé también engullir al PP, o al menos a sus votantes, y ampliar la base con parte del electorado del PSCJaume Collboni lo tendrá difícil para no acabar como el embutido de un 'sandwich'.

Operación del 'establishment'

Sin embargo, está por ver si una operación del 'establishment', diseñada en los despachos de los lobis empresariales, funcionará en un contexto sociopolítico donde lo que más éxito electoral tiene son las iniciativas que arremeten contra la política profesional de siempre. ¿Será Valls en las municipales de Barcelona lo que Hillary Clinton en las presidenciales de EEUU? Su candidatura polarizará la contienda en torno a temas de seguridad e inmigración. Ante este discurso, Colau puede erigirse como el mejor freno al 'sheriff' francés.

En el frente independentista, ERC acaba de despejar sus cartas. Ernest Maragall, que de buen seguro hará valer su apellido, tendrá por delante el reto de explicar cuál es el proyecto de los republicanos, tras una legislatura en la que en no pocas ocasiones la formación ha hecho política en contra de su propio programa, como en el caso del tranvía, con un solo objetivo: desgastar al gobierno municipal.

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Y, ¿qué hará el espacio posconvergente bajo el mando de Carles Puigdemont en Bruselas? La figura de Ferran Mascarell suena como la predilecta para liderar una candidatura supuestamente unitaria del independentismo, donde está por ver si ERC se sumaría, y en la que el PDECat quedaría otra vez engullido, en la medida en que el valor electoral de sus siglas no levanta cabeza. De la capacidad de diseñar una candidatura realmente unitaria y colocar la bandera en el centro del debate político de la ciudad dependerán sus posibilidades reales de disputarle la alcaldía a Colau. Y otra incógnita, ¿qué pasará con los tres concejales de la CUP? ¿La formación anticapitalista será capaz de conservarlos?

Colau no lo tendrá fácil para mantener la alcaldía. Las diez plagas de Egipto no han caído sobre la ciudad con su mandato, como había quien pronosticaba, y algunas de sus medidas emblemáticas como la moratoria hotelera han tenido en parte continuidad con la aprobación del Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), que finalmente fue aceptado por parte de la oposición. El proyecto de los 'comuns' tendrá mayores posibilidades, y mayor sentido como instrumento de cambio si no sucumbe a la tentación de convertirse en un partido más. Ser fiel a los orígenes y defender un modelo de ciudad diferente, mantener el apoyo de los barrios populares, y no entrar en la lógica de la respetabilidad y el voto de centro será clave para que Colau conserve la vara.