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ANÁLISIS

Messi, felicitado tras empatar el partrido ante el Huesca.

JORDI COTRINA

El fútbol siempre paga sus deudas

Jordi Puntí

El Barça revivió esa versión del equipo insaciable, que busca la manita, luego quiere el set, después recuerda a los 7 magníficos y acaban gritando ¡Maaaambo!

Estos días me he tragado el estupendo documental 'All or Nothing', que el canal Amazon Prime ha dedicado al Manchester City de Pep Guardiola. Durante ocho capítulos, realizados por el director Manuel Huerga, seguimos toda la temporada 2017-18 del City, entramos en su vestuario y vemos a los jugadores cómo celebran las victorias, sufren con las lesiones, lloran la eliminación de la Champions, se preparan mentalmente para ganar una liga que dominan con una superioridad aplastante.

En el centro, siempre, está la personalidad de Pep Guardiola y su gente. Le vemos arengar y animar a sus jugadores, con profusión de 'fuckings' y abrazos, y aunque no revela muchos detalles técnicos, es todo un privilegio meterse en su vestuario y espiar los rituales que rigen el día a día de un equipo de élite.

La serie es un festival que permite imaginar como es la vida interior de los demás equipos, empezando por este Barça que a veces, a ratos, todavía tiene un lejano sabor al futbol que desplegó con Guardiola. Ayer, sin ir más lejos, frente al Huesca, descubrimos un once depredador de medio campo hacia arriba, que supo corregir el ritmo tibio, posmundialista, de la defensa blaugrana.

Partiendo de un Messi imperial, que corregía constantemente su posición en el campo para sacar partido de cada jugada, el Barça revivió esa versión del equipo insaciable, que busca la manita (5), luego quiere el set (6), después recuerda a los 7 magníficos y acaban gritando “¡Maaaambo!” (8). Así, en el segundo tiempo, me acordé de otra vez de Guardiola, cuando decía que la mejor forma de respetar a un rival es seguir atacando, tomándose el partido en serio, incluso cuando el marcador es abultado.

Un juego atrevido

Claro que también hay que darle méritos al propio Huesca y, de hecho, su actuación de ayer abre un debate de fondo. El planteamiento inicial de los de Leo Franco -con un juego abierto, atrevido, intentando sacar el balón desde atrás- les honora y además les concedió un gol tempranero y muchas esperanzas. Al mismo tiempo facilitó que el Barça desplegase su mejor versión, sin las angustias de los equipos que ponen el cerrojo al Camp Nou.

El dilema, entonces, es el siguiente: con una goleada por 8-2, ¿el Huesca habrá perdido la ilusión en este sistema de juego? ¿Creerá quizá que no les convienen tantas alegrías o, por el contrario, verán en la exhibición del Barça un ideal, un modelo a seguir? Más allá del correctivo de ayer, no hay duda de que, con ese juego ordenado y ese atrevimiento, en esta liga pueden dar muchas sorpresas.

Siempre a favor, pues, de los equipos que proponen un juego vistoso y de control. En cuanto a las formas de digerir este 8-2, para vencedores y vencidos, pienso en dos momentos del documental sobre el Manchester City. En una rueda de prensa, el entrenador del Liverpool -Jürgen Klopp- dice: “El futbol nunca te da la posibilidad de ser perfecto”. En otro momento, tras una derrota, Guardiola comenta a sus jugadores: “El fútbol ha sido muy injusto con vosotros, pero al final siempre paga sus deudas”.