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Gestación subrogada

En la gestación subrogada existe el peligro de que el falso 'derecho a tener un hijo' eclipse los derechos de los bebés y las gestantes más vulnerables

Uno de los argumentos de los partidarios de la gestación subrogada es que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su cuerpo. En su relato, este derecho suele convivir sin conflicto alguno con el presunto 'derecho a tener un hijo' de los subrogantes. La realidad es mucho más compleja.

El derecho a decidir toma múltiples formas según las mujeres que lo defienden. Para las blancas, ha sido muy importante el acceso al aborto seguro y gratuitoNo ser esterilizadas a la fuerza ha sido una batalla de las mujeres gitanas europeas o de las indígenas americanas. Las mujeres afroamericanas han reivindicado poder criar a sus hijos en ambientes libres de pobreza y violencia. Es desde esta visión que tiene en cuenta todas las circunstancias que afectan la capacidad de las mujeres de decidir sobre su sexualidad y reproducción, argumentan las expertas, que debemos analizar la gestación subrogada.

Falsas creencias

La literatura académica sobre la cuestión muestra cómo la etnia o la situación económica afectan la capacidad de las gestantes de decidir sobre su cuerpo. En muchos casos, existe la creencia, plasmada en ofertas de clínicas especializadas, de que los subrogantes, como contratantes del servicio, tienen derecho a decidir, por ejemplo, si la gestante sigue con el embarazo o aborta. Incluso en Estados Unidos, donde se presume que las gestantes tienen más derechos que en la India, ha habido casos de este tipo.

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Por ello, las posiciones feministas abolicionistas y prorregulación comparten muchos puntos en común. Existe preocupación por la mercantilización del cuerpo de las mujeres y de los bebés o por las prácticas realizadas tanto durante la donación de óvulos como durante el embarazo –y por la falta de estudios sobre el bienestar de estas mujeres–. Tal como concluye Miranda Davies, editora del libro 'Babies for sale?', incluso posiciones prorregulación argumentan que las prácticas de gestación subrogada han crecido tan rápido, y han ido tan lejos, que el falso 'derecho a un hijo' ha eclipsado los derechos de los bebés y de las gestantes más vulnerables.