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El nuevo panorama político español

La asignatura pendiente del PP

La asignatura pendiente del PP

Joan Tapia

Ni Aznar ni Rajoy han logrado que los españoles vean a su partido como próximo y cercano a sus opiniones

El PP ha perdido el poder no tras unas elecciones generales sino, por primera vez en la democracia española, tras una moción de censura. Como consecuencia su líder desde hace 14 años, Mariano Rajoy, también ha dimitido como presidente del partido y el PP se encuentra descabezado como nunca desde los primeros años de los 90, cuando Aznar relevó a Fraga.  Y Rajoy, al contrario que Aznar en el 2003, cuando le seleccionó a él, no quiere influir en la elección del nuevo líder. El PP se encuentra así solo ante el peligro, al tener que elegir al nuevo líder por un proceso mixto de primarias y compromisarios que nunca ha practicado y que seguramente estableció pensando que nunca se llegaría a aplicar. 

El favorito es Feijóo y si no se presenta, habrá una gran batalla entre la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría y la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal

Que el PP supere esta crisis es relevante porque la democracia española ha funcionado, mal que bien, con dos grandes partidos de gobierno alternándose en el poder: el PP en la derecha o el centroderecha y el PSOE en el centroizquierda. Al igual que la CDU y el SPD en Alemania o los 'tories' y los laboristas en Gran Bretaña. Los otros partidos han tenido un rol menor o aspiran -es el caso de Ciudadanos- a tomar el relevo del PP. Para superar el desafío de Cs es básico que el PP tenga éxito al elegir sucesor entre tres aspirantes claros: el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, la vicepresidenta para todo de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, y Dolores de Cospedal, la secretaría general del partido.

El favorito es Núñez Feijóo que reúne tres ventajas: es un hombre del partido, es un político de éxito que ha ganado con mayoría absoluta tres elecciones en Galicia y está libre de cualquier hipoteca con el núcleo de Rajoy en el Gobierno y en el partido. Puede encarnar así la renovación y la regeneración. Si Feijóo se presenta, será -salvo sorpresa- el elegido. Pero Feijó es un hombre reservado, que calcula las posibilidades y cuida su vida personal. Si huele un fracaso -interno en el PP o frente al PSOE- quizá no se presente. ¿Posibilidades de este escenario? Pocas, un máximo del 15%.

Soraya está ante un gran dilema. Si Feijóo no se presenta, será candidata y puede vencer en una gran batalla entre ella, que tiene una imagen centrada por su labor de gobierno y es popular entre los electores conservadores, y Dolores de Cospedal, con una personalidad más polarizada que tendría el apoyo de la maquinaria del partido. Sería el combate atractivo entre las dos mujeres que han apoyado a Rajoy y Soraya sería la favorita. Pero lo normal es que Feijóo sea candidato. Entonces, si Soraya no concurre, puede quedar marginada, pero si se presenta contra Feijóo y acaba perdiendo (Cospedal y muchos barones le apoyarán), se arriesga a quedar incluso en peor posición.

Lucha por ocupar el centro

Feijóo y Soraya no tienen perfiles ideológicos muy diferentes, sí curriculos. Barón exitoso de la región referente del PP el uno, vicepresidenta para todo de Rajoy la otra. ¿Quién es más conservador y quien más centrista? Ambos son conservadores que miran al centro. Saben que las elecciones se ganan ahí y que es poco inteligente gobernar solo para los suyos. Pero ambos se enfrentarían al mismo y eterno problema del PP: es un partido de gobierno e incluso ha sacado dos mayorías absolutas, pero en circunstancias extraordinarias. Tras 13 años de felipismo y cuatro de economía boyante en el 2000, y tras la gran crisis mundial que derribó a Zapatero -y a muchos otros gobiernos- en el 2011.

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Al PP le cuesta ganar con normalidad porque el español medio lo ve lejano y demasiado a la derecha. Le votan más como último recurso que como opción amiga. Según repetidas encuestas del CIS, los españoles se sitúan políticamente en un centroizquierda moderado: el 4,5 o 4,6 en una escala de 0 a 10. Encuentran al PSOE bastante próximo a sus planteamientos -algo por encima del 4-, mientras que al PP lo ven mucho más a la derecha, en la zona del 8. Quizá porque Manuel Fraga, su fundador, fue ministro de Franco y porque siempre ha sido reacio a condenar el franquismo. Es su gran hándicap frente al PSOE y, recientemente, frente a Cs, al que sitúan en torno al 6.

Esa es la gran asignatura pendiente del PP, ser percibido como un partido cercano al centro y así poder ganar elecciones en circunstancias más normales. Algo que ni Aznar con su derechismo soberbio ni Rajoy con su conservadurismo biológico han sabido hacer. Ese será el reto de Feijóo. O de Sáenz de Santamaría. Que sería más difícil para Cospedal. Si el PP no aprueba la asignatura y Rivera supera su adanismo, podría arrebatarle el voto de clase media que desea estabilidad y ama pocos los impuestos. 

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