Ir a contenido

LA CLAVE

Los nuevos ministros acompañados del Rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

JJ GUILLEN (EFE)

La España de Sánchez, ¿irreformable?

Enric Hernàndez

El Gobierno del PSOE conlleva la demolición del frontón de Rajoy, epítome de ese supuesto Estado autoritario que tan útil le ha resultado al independentismo para conquistar la hegemonía

Rebobinemos la historia: no es casual que el 'procés’ soberanista se inaugurase el 2012, bajo la recién estrenada mayoría absoluta del mismo PP que antes, aupado en la catalanofobia, recolectó firmas contra el Estatut y reclutó voluntades para demolerlo en el Constitucional. El frontón conservador y recentralizador de Mariano Rajoy era el epítome de ese Estado irreformable y autoritario que el independentismo precisaba para transitar, merced a la propaganda propia y las desmesuras ajenas, de la irrelevancia a la hegemonía. Como así fue. 

'Fast-forward': tras seis años de monólogos y recíprocas ofensas, traspapelada la política entre bravatas unilateralistas y legajos judiciales, España estrena el Gobierno con más mujeres de toda Europa. Un Gabinete de gente experimentada que refleja las distintas sensibilidades del centro-izquierda, eso a lo que antes llamábamos socialdemocracia. Con aproximaciones al problema territorial dispares, pero complementarias. Europeísta no solo de boquilla, abanderado de los derechos civiles y la igualdad (todas las igualdades), comprometido con el diálogo como la herramienta más democrática para la resolución de conflictos.  

PASEN Y VEAN

Con el PP “descabezado” -por emplear un término muy de su agrado- tras la renuncia de Rajoy y Ciudadanos aturdido -al “ver solo españoles” no vio la que se le venía encima-, las derechas solo han podido aferrarse a los tuits del novel Màxim Huerta (Cultura) para fruncir el ceño. A la izquierda del PSOE, solo Fernando Grande-Marlaska (Interior) provoca crujir de dientes. ‘Peccata minuta’ para el que fue bautizado, antes de nacer, como el “Gobierno Frankenstein”.

Donde se erguía el hosco frontón de Rajoy, cuyos pilares han sucumbido corroídos por la corrupciónPedro Sánchez ha perimetrado con su Gobierno, femenino y plural, una cancha abierta a cuantos acepten que la democracia tiene unas reglas de juego. En apenas diez días aquella "España irreformable", tan denostada como íntimamente celebrada por quienes siempre soñaron con construir un nuevo estado sobre sus escombros, ha abierto por reformas. Pasen y vean... o no.