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ANÁLISIS

Andrea Nahles, la nueva presidenta del SPD.

Europa, con nombre de mujer

Rafael Vilasanjuan

Dos mujeres tiran desde hoy del motor europeo. Por un lado Angela Merkel, a quien conocemos bien, por otro quien finalmente ha conseguido que las bases socialistas alemanas acepten un pacto con los conservadores es otra mujer: Andrea Nahles. No ha tardado mucho en jugarse el puesto recién estrenado en favor de un acuerdo de gobierno que evite un nuevo escenario de indecisión y que Alemania entrara en un horizonte amenazante donde el 'brexit', Trump o los nuevos misiles de Putin suenan muy mal.

Lo que estaba en juego en este referéndum no era solo el futuro del socialismo alemán o el del Gobierno del país. Con el motor del continente gripado estaba en juego la propia Unión Europea (UE). Al frente de un partido traumatizado, tras dos décadas de resultados menguantes, los socialistas se han confiado al liderazgo decisivo de Andrea Nahles. La apuesta por volver a una coalición con el centroderecha no era fácil. Los socialistas alemanes, como todo el centro izquierda en Europa, sigue buscado una identidad, un lugar que les permita pensar en un retorno. Los mas jóvenes apostaban por recuperar ese camino perdido desde fuera, sin las ataduras de ser minoría invitada a un Gobierno de Angela Merkel.

Pero han dicho sí, a pesar del riesgo que supone que la extrema derecha siga creciendo, alimentándose de ser ahora el primer partido de oposición. Tal vez sin Gobierno, unas nuevas elecciones también podrían aumentar el granero xenófobo entre descontentos dejando a Alemania en la incertidumbre y a Europa en el limbo.  Por eso hay que agradecer el acuerdo y que Alemania siga siendo el espejo en el que los europeos podamos mirarnos. Ahora el liderazgo depende de dos mujeres que definirán el nuevo Gobierno. A Merkel la conocemos. A Andrea Nahles no tanto, pero su compromiso ha sido determinante para avanzar. Queda mucho camino para que Europa arranque, pero entre tanto traje oscuro en las reuniones comunitarias, viendo el empuje de esta nueva Alemania donde mandan mujeres, ¡Que buen augurio!