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GALARDÓN AVALADO

Ha nacido un buen premio literario

Isabel Sucunza

Raül Garrigasait ha ganado la primera edición del Premi Òmnium de Novel·la

Algunos premios son una buena noticia. Algunos. Que un premio literario no es per se una buena noticia es una cosa que todos deberíamos tener bien clara a estas alturas. Hay galardones que simplemente suponen una prolongación en el tiempo de una práctica editorial engañosa en lo que se refiere a la cuestión literaria. Según la lógica, un libro premiado debería ser un buen libro, o al menos así es como la mayoría de la población lectora interpreta la faja que indica que un volumen ha sido merecedor de tal o cual galardón. Sin embargo, el caso es que hay galardones que se denominan premio cuando deberían llamarse campaña de promoción, premios que son más premio para la misma editorial que los otorga –para sus cuentas, quiero decir– que para el autor que los recibe, quien podría acabar confundiendo su condición regalada de escritor premiado con el estatus de literato, solo accesible a unos pocos con talento, inteligencia y mucho trabajo de lectura y de escritura en los hombros.
 

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Que el Premi Òmnium de Novel·la no fuera a caer en este tipo de prácticas torpes era algo que, con los antecedentes de premios desastrosos como el Sant Jordi en sus últimas ediciones, estaba en suspenso desde que hace unos meses se anunciara su convocatoria. Así que no es de extrañar que la semana pasada se recibiera con alegría y con un punto de alivio también la (¡buenísima!) noticia de que la novela ganadora de su primera edición haya sido Els estranys, de Raül Garrigasait

Esta novela de Garrigasait –que explica con gracia, con buena prosa e incluso grandes pinceladas de ambientación musical, la historia de un prusiano que por una serie de circunstancias de la vida acaba en Solsona en plena guerra Carlista– llega al Òmnium avalada por otro premio que desde hace ya unos cuantos años ha despuntado por ser limpio y de fiar: el Premi Llibreter. 

Si este primer fallo del Premi Òmnium se lee como una declaración de intenciones, solo cabe aplaudirlo. ¡Larga vida al Premi Òmnium!  ¡Visca Els estranys! ¡Visca els sants de fusta!

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