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Al contado

La planta de almacenamiento de gas Castor.

JOAN REVILLA

Que el Castor no se transforme en topo

Agustí Sala

Cuesta imaginar que los bancos se avendrán a no recuperar lo que prestaron

El castor, mamífero roedor, construye sus moradas y diques en la superficie. Son visibles, aunque no es fácil pillarlos. Como los costes ligados al almacén de gas que empleó el nombre de ese roedor, el Castor. Aunque con poca claridad y terminología para iniciados, los 7,8 millones de usuarios de gas acabamos conociendo que íbamos a pagar casi cuatro veces al cabo de 30 años la indemnización que los gobiernos del PSOE y del PP reconocieron por ley a la ACS de Florentino Pérez. Tacita a tacita, recibo a recibo. Aun siendo una instalación que provocó seísmos por haberse empezado a utilizar sin todos los estudios previos requeridos.

Tuvo que ser el Tribunal Constitucional el que invalidara estas ventajas que quiebran uno de los principios de la empresa: el riesgo y ventura. «Si gano, gano yo. Si pierdo, también gano y pierden los demás». La carga la soportábamos todos menos quien se podía haber beneficiado de la explotación. Pero el Constitucional ha dicho que no.

Derechos de cobro

Y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha paralizado ahora los pagos de los derechos de cobro que se adjudicaron el Banco SantanderCaixaBank Bankia en una licitación promovida por el Estado para quitarse de encima déficit. En su día, la solución fue traspasar a Enagás, de la que el Estado es accionista, la responsabilidad de indemnizar, que esta 'vendiera' la deuda a los bancos y que la devolvieran con intereses los consumidores a través del recibo.

Y llegamos al punto actual. Esta losa desaparece del recibo, pero este no bajará porque la ley impide que los peajes se reduzcan mientras haya déficit en el sistema, es decir, desfase entre los costes y las tarifas. Pero lo cierto es que la hipoteca por el Castor, una instalación inoperante, hubiera elevado el déficit, con lo que los usuarios (siempre los usuarios) pagaríamos otro plus en el recibo durante más tiempo.

El Estado debería reclamar ahora a los bancos que devuelvan lo que se ha pagado desde enero del 2016, más de 150 millones. Y estos además dejarán de ingresar lo que tenían acordado y reconocido por contrato para los próximos 48 años ¿Alguien se lo cree? Cuesta imaginar que las entidades financieras se avengan sin más a no recuperar un dinero que prestaron. Ya han anunciado que pleitearán.

Y el Gobierno deberá buscar una solución para eludir lo que quiso evitar desde el principio: que los costes se transmitan a los Presupuestos del Estado y eleven el déficit público. En todo caso, lo fundamental es que todo ello se haga sin que el Castor se tansforme en topo, otro mamífero, pero este vive y trabaja subterráneamente, en la oscuridad. Sin luz ni taquígrafos, vamos.

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