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Análisis

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, en el consejo nacional de ERC

MAR MARTÍ (ACN)

ERC ha decidido

Argelia Queralt

En manos del partido republicano estaba la posibilidad de poner un punto final e iniciar una nueva etapa en la vida política catalana


La legislatura comienza con importantes incógnitas. En primer lugar, la Mesa de edad, compuesta por el diputado de mayor edad y los dos diputados más jóvenes, será la encargada de decidir si reconoce a los diputados en prisión provisional la posibilidad de votar mediante delegación a los miembros de la Mesa del nuevo Parlament. Y deberán hacerlo con una opinión jurídica de los letrados de la cámara poco proclive a aceptar interpretaciones excesivamente forzadas del reglamento vigente.

Una vez constituida la Cámara, deberá elegirse por mayoría absoluta a la persona que la presidirá, y por mayoría simple al resto de miembros de la Mesa. La composición de este órgano rector de la vida parlamentaria es de suma relevancia porque condiciona las prioridades y las orientaciones políticas del Parlament. Prueba clara de ello fue la anterior Mesa, presidida por Carme Forcadell, que tras desoír las decisiones del Tribunal Constitucional y las opiniones jurídicas de los letrados, favoreció decididamente a la DUI.

Tras la sesión constitutiva del Parlament y elegida la Mesa, el siguiente pleno será el de investidura. Como es sabido, la presidencia del Parlament debe proponer un candidato para que someta su programa de gobierno a la consideración de la Cámara y que esta, a través de la mayoría absoluta de sus miembros en primera vuelta, o por mayoría simple en segunda, ofrezca su confianza a dicha candidatura. A día de hoy está sobre la mesa la candidatura de Puigdemont quien pretende presentarla a través de persona interpuesta, por delegación, o bien telemáticamente.

Debate de convencimiento

Ambas posibilidades han sido tachadas como contrarias al actual reglamento por los letrados del Parlament. Básicamente porque, en buena lógica jurídica, entienden que la investidura supone un debate de convencimiento de la persona candidata sobre su programa al resto de parlamentarios, acto en el que se hacen efectivos «la oralidad, la contradicción directa y el principio de inmediación» (cita del informe de los letrados) inherentes al otorgamiento de la confianza. Poco más queda que añadir. ERC no cumplirá con lo dicho en días pasados y Puigdemont contará con sus votos para la investidura.

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Fuera de sede parlamentaria, el lunes pasado debiera haber sido un día de inflexión para los partidos que piensan apoyar a Puigdemont y subsidiariamente al PDECat: fue publicada la sentencia de la Audiencia de Barcelona en el caso Palau. En ella queda probado que uno de los grandes beneficiarios del saqueo del Palau fue Convergència Democràtica de Catalunya. Dicho con otras palabras, fue el día en que quedó plasmado negro sobre blanco que CDC se financió ilegalmente durante años, lo que constituye una forma reconocida de corrupción. ERC ha decidido ignorar todos estos hechos y dará su apoyo a la lista del partido heredero del de la corrupción. En sus manos estaba poner punto y final e iniciar una nueva etapa en la vida política catalana.