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Una zona clave del planeta

Yihadismo y política energética

María Amparo Tortosa-Garrigós

Arabia Saudí se plantea acabar con la dependencia del petróleo y volver a un islam moderado


Ante un mundo que empieza a sufrir los estragos de un cambio climático que está causando más muertes y destrucción que el terrorismo yihadista, la bajada de precios del petróleo y los signos de agotamiento de las energías fósiles del Golfo –lo que ha ralentizado su crecimiento–, el príncipe heredero saudí, el treintañero Bin Salman, está empezando a plantear una reforma desde arriba, volver a un islam moderado abierto al mundo y a todas las religiones. Los estudiantes y ciertas élites llevan tiempo en contacto con Occidente, y el 70% de la población saudí es joven. Con su programa' Visión saudí 2030' plantea acabar con la dependencia del petróleo, que actualmente conforma el 80% de la economía del país y está dando signos de horas bajas.

Pretende también diversificar la economía, aumentar las privatizaciones del 40% actual al 70% y fomentar la participación de las mujeres y los jóvenes en el mercado de trabajo. Pese al anuncio de reformas, ha impulsado los bombardeos de Yemen y una política castigadora hacia Qatar tras sus acuerdos gasísticos con Irán. Todo ello mientras la policía religiosa y el sistema judicial llevan más de 80 años influenciados por el wahabismo, por lo que no va a ser fácil afrontar la resistencia al cambio de los sectores más conservadores.

Bin Salman ha empezado por intentar desinflar las quejas ciudadanas por los desmanes con la corrupción emprendiendo una reciente purga en la cúpula saudí, consciente de que o se introducen reformas desde arriba o será cuestión de tiempo que estas vengan impuestas desde fuera. Será también cuestión de tiempo que los estragos del cambio climático, el agotamiento de las fuentes de energía tradicionales y la presión demográfica de una nueva generación fuercen un cambio necesario en los países patrocinadores del wahabismo.

La 'OTAN suní'

Gran parte del petróleo que importamos está en manos de autocracias y regímenes patrocinadores o auspiciadores del terrorismo, y muchos países ricos entraron en su juego de alianzas, alineándose los occidentales con el grupo suní liderado por Arabia Saudí y los del otro bando de la guerra fría con el grupo de países chiís. La llamada 'OTAN suní' gravita en torno a las explotaciones petrolíferas y gasísticas que los países del Golfo emprendieron en los años 70 con el descubrimiento de yacimientos y los consiguientes acuerdos comerciales con EEUU. Indefectiblemente, la política energética de muchos países, sobre todo ricos, ha oscilado sobre las guerras por los recursos energéticos naturales, los que tienen un carácter agotable.

No fue baladí que Obama intentara, al mismo tiempo que retirar sus campañas bélicas de estos países, hacer a EEUU autónomo con sus propias fuentes de energía dada la proyección a la baja de estas y los enormes costes de las guerras. Ante todos estos signos, incluir la agenda del cambio climático, de las energías renovables, en las políticas y estrategias de seguridad nacional es ya inevitable y cuestión de tiempo. 
 

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