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IDEAS

Jacob Tremblay y Julia Roberts, en una imagen de Wonder.

La 'feel good movie', especie en extinción

Desirée De Fez

¿En qué momento se volvieron exóticas las buenas personas e inquietantes las historias optimistas?

Mañana se estrena 'Wonder', la adaptación de un 'best seller' sobre el proceso de adaptación al mundo de un niño de 10 años que nació con malformación facial. Entré en el cine entre escéptica y aterrada, incluso enfadada. La historia, la caracterización de Jacob Tremblay (el actor de 'La habitación'), el póster… Qué fuerte juega el director, pensé. Luego, la verdad, la película no es para cabrearse. Tiene cosas discutibles, pero también tiene otras buenas, como sensibilidad, humor y, salvo por algún asalto al lagrimal, una notable alergia al efectismo. Pero lo más curioso es que, pese a lo convencional que es, me pareció rarísima y no sabía por qué. Todo en ella estaba en orden y, sin embargo, por una razón que se me escapaba, me generaba una sensación extraña que no conseguía descifrar. Hacía unas semanas, en el festival de Sitges, me había pasado algo parecido con otra película que me gusta más, 'Brigsby Bear', cuyo estreno en España (en DVD, Blu-ray y plataformas digitales) está previsto para enero.

¿Por qué me incomodaban dos películas que, pese a su fondo doloroso, desprenden buenos sentimientos?

¿Por qué me inquietaban dos películas que, pese a su fondo doloroso, desprenden buenos sentimientos? ¿Por qué me incomodaban sus finales felices y su buen rollo? Pues por falta de costumbre. Porque desde hace unos años, y para comprobarlo solo hay que revisar las películas de las últimas ediciones de los Oscar, las 'feel good movies', las películas pensadas para hacer sentir bien al espectador, se han convertido en una especie en extinción. No es que yo no pueda vivir sin ellas (aunque me tendrán siempre que no sean obscenos ejercicios de buenismo o fábulas 'new age'), pero, pensando en el cine comercial como reflejo de los tiempos, sí me parece significativa la escasez en los últimos años de propuestas importantes en esa línea y el pesar que encierran algunas películas vendidas como las fiestas que no son (pienso en 'La La Land'). Eso sí, si 'Wonder' no queda como un taquillero brote aislado ('Brigsby Bear' no contaría, al ser un filme independiente), aún será más revelador –y sospechoso– que el renacer de la 'feel good movie' llegue precisamente cuando Hollywood está ardiendo.

Temas: Películas Cine

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