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Debate sobre nacionalismos

Pleno del Senado que dio su aval al Gobierno para poner en marcha el artículo 155 de la Constitución. 

JUAN MANUEL PRATS

El cambio de paradigma

Daniel Guerra Sesma

Habría que ver cómo se gobernaría el Estado con una entente constitucional de PP, PSOE y C's sin los nacionalismos subestatales

En torno a la aprobación del artículo 155 de la Constitución y el rechazo al derecho a decidir se ha producido un alineamiento de PP, PSOE y C's. Esto se debe a un cambio de paradigma del Estado en su relación con los nacionalismos subestatales, que ha pasado por tres fases:

-Participación, con matices, de los nacionalismos vasco y catalán en el proceso constituyente.

-Pactos de gobernabilidad de PSOE y PP con CiU, PNV y ERC, antes que ir a la Gran Coalición o a consensos básicos entre ellos.

-Desde el 2008, acercamiento entre PP y PSOE en materia socioeconómica por el control de gasto en la UE (reforma art. 135 CE) y en materia territorial, aun discrepando sobre la reforma constitucional.

Pactos y firmas

Diversos hechos contribuyeron progresivamente a que se reorientara esta estrategia en torno al 2008: Pacte del Tinell, de Lizarra, plan Ibarretxe, Estatut y sentencia del TC 31/2010. El PP recogió firmas contra el Estatut y el PSOE vetó acuerdos con Nafarroa Bai en Navarra y pactó con el PP en el País Vasco. Por su parte, la nueva dirección pospujolista de CDC ha radicalizado el partido.

A partir de ahí, el Estado ha rechazado el carácter nacional de Catalunya, el pacto fiscal y el referéndum pactado. A la vista de ello, los nacionalistas constatan que han perdido el papel influyente de antaño y se orientan decididamente hacia el separatismo. La irrupción de Ciudadanos como nuevo partido bisagra, de ámbito nacional, ha contribuido a modificar la situación general.

Ramón Lobo

Periodista

Tras el plan Ibarretxe, el PNV intentar recuperar el papel influyente de antaño. Por el contrario, hay un enfrentamiento directo entre el Estado y los independentistas catalanes, entregados a una estrategia unilateralista. Pero en los años de la segunda fase descrita, PP y PSOE pactaron con CiU y ERC en Madrid mientras estos aplicaban un proyecto de construcción nacional de Catalunya dentro del Estado (Fer país), basado en priorizar la  identidad propia (enseñanza y los medios de comunicación), apoyar una sociedad civil nacionalista y un discurso victimista de agravio con respecto a España, tejiendo asimismo una amplia red clientelar. Un proyecto que ahora se considera contradictorio con el interés general del Estado, pero ante el que los dos grandes partidos estatales miraron hacia otro lado.

Proyecto común

La duda orteguiana es si los nacionalismos son integrables en un proyecto español común. Parece que PP y PSOE perciben que es cada vez más difícil. Si es así, la reforma constitucional será la primera víctima y la resolución del tema catalán muy improbable.

El PP pretende desmovilizar la resistencia separatista mediante la aplicación efectiva del 155. Pero habrá que ver si este cambio de paradigma se consolida y, si así fuera, cómo se gobernaría el Estado con una entente constitucional de PP, PSOE y C's sin los nacionalismos subestatales. Y si es posible recuperar a medio plazo un nacionalismo pactista en Catalunya.