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Fiscalidad y soberanía

El exconseller de Empresa i Coneixement, Jordi Baiget.

No como Dinamarca

Albert Branchadell

Una universidad gratuita es cara para el contribuyente y tener un Estado del bienestar como el danés solo es posible con una fiscalidad como la danesa

El 7 de abril del 2016 el Parlament de Catalunya aprobó una moción de Catalunya Sí que es Pot que instaba al Govern de la Generalitat a revertir la subida de las tasas universitarias, comenzando por una reducción de un 30% de las mismas para el curso 2016-2017. Un gobierno más sensible a los mandatos democráticos hubiera reducido las tasas para el curso 2016-2017, o al menos hubiera contemplado esa rebaja en los siguientes presupuestos de la Generalitat. Nada de eso ha sucedido: ni las tasas bajaron para el curso 2016-2017 ni los presupuestos diseñados por Oriol Junqueras contienen tal previsión para el curso que viene. No es solo que el Govern haya desobedecido al Parlament: en sus comparerencias ante el Parlament el Govern ha reiterado que no piensa obeceder.

Con la ayuda de Rajoy quizá acabaremos teniendo un Estado propio, pero seguro que no será como Dinamarca

El 20 de enero de este año, por ejemplo, el 'conseller' de Empresa i Coneixement, Jordi Baiget, tuvo un gesto rajoyiano: dijo que en materia de tasas estaba dispuesto a dialogar, pero nunca a aplicar la rebaja del 30% demandada por el Parlament, rebaja que según su demagógico argumento significaría un empobrecimiento automático de las universidades, como si aumentar la subvención pública para compensar la rebaja de tasas fuese una opción metafísicamente imposible.

(Uno siempre puede preguntarse por qué la 'consellera' de Ensenyament encontró dinero para contratar a miles de maestros o maestras no previstos inicialmente y el de Empresa i Coneixement se siente incapaz de encontrarlo para rebajar ni que sea un poquito las tasas más altas de España. Una variable explicativa podría ser la desigual capacidad de presión que tienen los sindicatos de enseñanza y las universidades, sobre todo ante gobiernos que no acaban de entender el valor de la universidad).

LOS RICOS TAMPOCO PAGAN

En su comparecencia, Jordi Baiget soltó un digamos argumento interesante. "Una reducción lineal del 30%", dijo, "significaría que los ricos también pagarían menos por la universidad". Ahora que algunos líderes soberanistas vuelven a invocar a Dinamarca como modelo de la Catalunya independiente, acaso resulta oportuno recordar que en Dinamarca los ricos no pagan nada por la universidad. Ni los ricos ni los pobres, porque en Dinamarca la universidad es directamente gratuita.

¿Cuál es el problema? El problema es que una universidad gratuita resulta muy cara para el contribuyente. Tener un Estado del bienestar como el danés solo se puede conseguir con una fiscalidad como la danesa. Y en este asunto no parece que nuestros líderes soberanistas estén por la labor: incluso la CUP ha renunciado a simbólicas subidas en el tramo autonómico del IRPF. En el fondo, los líderes reflejan el sentir de la ciudadanía: en una reciente encuesta del CEO (26 de enero de este año), dos tercios de las personas entrevistadas dijeron que no estarían dispuestas a pagar más impuestos a cambio de mejorar la prestación de los servicios públicos. En otras palabras: con la ayuda de Rajoy quizá acabaremos teniendo un Estado propio, pero seguro que no será como Dinamarca.

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