17 feb 2020

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Carles Flavià, izquierda, junto a Manel Pousa, el Pare Manel.

JOAN CORTADELLAS

Flavià

Manel Fuentes

Posiblemente sea la persona que más me ha hecho reír en la vida. Sus reflexiones agudas siempre anticipan la derrota que está por llegar sin abandonar la dignidad ni la posición de resistencia. Con la mirada descreída del niño, sigue apostando por el juego, por el guinde, por el disfrute pese a los elementos. Sabe lo que vale, o no vale, la pena. Sabe mucho. En días tristes o inciertos como el 11-S, Carles Flavià logra arrancarte una carcajada sin pretenderlo. Poniendo en común su mirada hacia el mundo. «¿Cómo quieres que el mundo vaya bien si acaban de tirar las torres y hay unos tíos saltando de alegría como si hubieran ganado la Champions?».

Su monólogo teatral del estado del malestar fue premonitorio cuando algunos aún predicaban el 'España va bien'. Lector de la vida, te la cuenta sin disfraces. La sirve cruda, verdadera, divertida. De sus charlas en el tacatá del CN Barcelona o de la mesa de dominó o de la Cova Fumada te llevas un fogonazo, una locura, una frase con temporizador que te hace estallar la risa al recordarla.

'Viuda' de Pepe Rubianes y marido de su mujer, Lucila, Flavià lo es todo menos convencional. «Cuando me separé, tardé dos semanas en darme cuenta de que necesitaba una cuchara». Le vacila al reloj y a la vida, y nunca deja que una etiqueta lo invada todo. Curioso y vividor. Juerguista y jugador, tiene un corazón tan grande que muchas veces necesita echar mano del exabrupto o de «frases raras» para que no le veamos llorar, emocionado ante la vida, genuina, cuando le mira de frente.

ACTITUD DE RESISTENCIA

Es el mejor compañero para aguantar el temporal ya que su amor o su actitud de resistencia no están condicionadas por el resultado. Si es de tu equipo, lo es hasta el final. Seguramente es de quien más frases recuerdo. «La música alta o baja, la familia mola o no, pero no vale cambiar y querer imponer criterios distintos a medida que uno crece». «La coherencia con margen de error que lleva implícita la humanidad es uno de sus valores». «La exclusividad con fallos solo la da el matrimonio». «Nos piden que trabajemos hasta los 65 y luego a disfrutar... ¿A disfrutar de qué? ¿Y con qué?». «Para hacer sostenibles las pensiones que lo hagan al revés, que la gente se jubile de los cero a los 50 y luego trabaje... ¡Ya verían lo rápido que se muere la gente!».

Flavià es una tormenta tropical, un leal guardaespaldas del amigo y de la vida, la mano en el hombro para el mangui. Es salvaje. Glotón. Demoledor. Es un gánster de película; un romántico vergonzante; Nerón enloquecido; John Belushi algo cansado; un filósofo de urgencia; un capitán naufragado, un diablo compasivo; un amigo muy amado.

Ahora que le tengo algo pachucho, quiero enviarle un beso en forma de artículo. A él, y a Lucila, la fuente de inspiración de dos de nuestros mejores cómicos. Os quiero.