Opinión | LA CLAVE
JUANCHO DUMALL
La hucha de Olof Palme
Muchos en mi generación oímos hablar por primera vez de Olof Palme cuando en el otoño de 1975 vimos las fotos del primer ministro sueco con una hucha en la mano y con un cartel en el pecho en el que se leía en sueco: 'Para la libertad de los españoles'. Todavía no había muerto Franco y las democracias europeas seguían conmocionadas por las ejecuciones de tres militantes del FRAP y dos de ETA en septiembre de ese año. Que todo un primer ministro de un país europeo avanzado hiciera ese gesto para ayudar a la oposición democrática española, entonces en la clandestinidad, era alentador. El dictador se moría y ya intuíamos que íbamos a necesitar a muchos políticos como aquel para que el país transitara hacia una democracia presentable en nuestro entorno.
Después supimos que Palme formaba junto al alemán Willy Brandt y al austriaco Bruno Kreisky la santísima trinidad de la socialdemocracia europea, el sistema político más avanzado de la época. Y también supimos que los tres apostaron fuerte -también con la hucha- por Felipe González, el joven líder del todavía ilegal PSOE, llamado a construir una izquierda moderada capaz de gobernar la España posfranquista.
SIN ESCOLTA
Cuando la noche del 28 de febrero de 1986, hace justo 30 años, Palme fue asesinado a tiros cuando salía, junto a su mujer y sin escolta, de un cine de Estocolmo, sentimos que habían matado a un buen tipo, a un amigo de los demócratas perseguidos, a un líder que en su país consolidó el modelo social más justo del que se tenían noticias y a un luchador que siempre alzó su voz contra guerras y dictaduras.
Pero es ahora, cuando la socialdemocracia atraviesa sus horas más bajas, cuando los conglomerados financieros ejercen un poder ilimitado, cuando Europa se ha quedado paralizada ante la gigantesca crisis de los refugiados, cuando más echamos de menos voces solidarias como la de Palme.
Posdata. La famosa foto de la hucha puede verse en la hemeroteca de 'Abc'. Fue publicada en la edición del sábado 4 de octubre de 1975. El titular era este: «Olof Palme recoge dinero contra España».
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