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'Back to the future' es una trilogía cómica excepcional. Michael J. Fox Christopher Lloyd fueron los protagonistas de una trilogía en la cual viajaban en el tiempo con un DeLorean para solucionar unos problemas que, al fin y al cabo, ellos mismos provocaban. Con los pocos debates sobre el 27-S hechos hasta ahora, esta misma narración parece reproducirse entre los candidatos. Un discurso que se mueve en el tiempo y que pretende arreglar despropósitos anteriores.

Cogemos el DeLorean de la política catalana. Los dos bloques, claramente posicionados a favor o en contra de la independencia con Junts pel Sí y la CUP-Crida Constituent por un lado y el PP, PSC, C’s, UDC y Catalunya sí que es pot por el otro, escenifican dos maneras de exponer el discurso que a menudo parece tratar al espectador de ser sin memoria con ofertas políticas ya puestas sobre la mesa, resueltas, cerradas y selladas. Siempre con matices y haciendo hincapié en aquello propio, Unió, PSC y CSQP plantean la campaña de la amnesia. Los primeros, que reconocen que el Estado es un ente inmóvil con las cuestiones catalanas, carece de diálogo para resolver conflictos vía referéndum y no reconoce Catalunya como nación, apuestan "por una consulta pactada con el gobierno central". 'Back to 2012'. Mucho en esta línea, el programa de Catalunya sí que es pot reduce su alma revolucionaría al permiso de Madrid, carpeta con demandas y hacer un pacto a con todas las fuerzas políticas para pedir la consulta. Atrás queda, y de nada sirve para Rabell, el Pacte Nacional pel Dret a Decidir, con 1.653 entidades civiles, cívicas, ciudadanas, culturales, económicas, sindicales y empresariales. 'Back to 16 de septiembre de 2013'. Más cerca, pero a la vez menos memorizada, hay la aprobación en el Parlament de la ley que tenía que hacer posible la consulta con los votos de CDC, UDC, ERC, PSC, ICV-EUiA y CUP. 'Back to 19 de septiembre del 2014'. O no recuerda el día que TurullRovira Herrera pidieron en el Congreso de los diputados la transferencia de competencias para hacer posible una consulta pactada y que fue rechazada por 299 votos. 'Back to 8 de abril del 2014'.

Mientras el independentismo edifica un proyecto, el unionismo es incapaz de plantear batalla en términos de ilusión. Reduce su línea política al mantener el status quo con reivindicaciones antiguas y que han quedado en nada. Los socialistas preparan un mensaje en el cual se reivindica un gobierno PSOE-PSC en la Moncloa y la Generalitat, conscientes de que los problemas, de hecho, se acentuaron a raíz del Estatuto que Zapatero prometió y Montilla recibió recortado. La delegación catalana de Podemos condiciona su proyecto sobre una base de barro que es la victoria de Pablo Iglesias en las elecciones generales y con el odio como bandera. Populares y Ciudadanos mantienen su línea dura, centralista y con el objetivo explícito de ganar la Moncloa. Unió, mientras tanto, se mueve en el mar de la contradicción.

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Cómo diría el Dr Emmett Brown: "Marty, hemos alterado el continuo espacio-tiempo. Tenemos que arreglarlo". A diferencia de la trilogía, la política catalana se ha desarrollado por sí sola y no necesita un DeLorean para ser consciente de que ha hecho para ser dónde está ahora.

joansole.cat