13 ago 2020

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Al contrataque

La confesión de Jordi Pujol

Xavier Sardà

Jordi Pujol se santigua frente al altar y se arrodilla en el confesionario.

-Ave María Purísima.

-Sin pecado concebida. Dime, hijo, ¿qué pecados has cometido?

-Una pregunta teológica, mossèn. ¿Los padres tienen responsabilidad por los pecados de sus hijos?

-El Evangelio nos dice que un buen árbol no produce mal fruto, y que un árbol malo no puede producir fruto bueno. Nos lo recuerda San Alfonso Ligorio, que vivió en el siglo XVIII.

-Ya veo mossèn. Pero, ¿eso quiere decir que los padres son responsables o que no?

-San Mateo en 7:16 nos dice: «Se recogen uvas de los espinos e higos de los abrojos».

Collons, qué complicado! Mire, mossèn, tengo siete hijos como siete soles y la verdad es que todos han sabido situarse muy bien.

-Eso es que habrán tenido un buen ejemplo porque, también según San Mateo, es muy difícil encontrar hijos virtuosos que hayan sido criados por padres inmorales.

-Eso digo yo, padre. Les inculqué los valores del esfuerzo y sacrificio, ¿sabe? Y me han salido empresarios y políticos de primera.

-Mire San Juan Crisóstomo dice: «Tenemos un gran depósito en los niños. Atendámoslo con gran cuidado». Los hijos nos han sido confiados y si se pierden por negligencia, los padres deberán rendir cuentas a Dios. Por cierto, ¿cuáles son los pecados de sus hijos?

-Mire, pasa que hay mucha envidia, mucha maledicencia y mucho despecho. Los jueces están investigando algunas menudencias sin importancia.

-¿Qué tipo de... menudencias?

-No sé, exageraciones. Que si uno tiene 55 millones de euros en paraísos fiscales y llevaba dinerito a Andorra con mochilas. Que si el otro hacía tráfico de influencias y cohecho con las ITV... Que si el otro se vendió una quinta parte de su consultora a una empresa madrileña para que se ubicase en Catalunya y al año siguiente esa empresa consiguió 60 millones en contratos de la Generalitat. Que si mi mujer y mis hijos ingresaron más de tres millones en la banca privada de Andorra. Mire si son menudencias, que la prensa catalana ni lo investiga.

-Ya veo... menudencias. Vamos, siete hijos bien situaditos. Un padre de la iglesia dijo: «En el día del juicio los padres tendrán que rendir cuentas por todos los pecados de sus hijos. Así, aquel que enseña a su hijo a vivir en el bien tendrá una feliz y tranquila muerte». Esclesiastés 30:3,5.

-Puñeta, padre, ¿no encontraría alguna frasecita mas agradable? Yo lo he dado todo por Catalunya.

-Mire, hablemos claro. Esta parroquia está necesitada de una reforma integral. Son unos 700.000, con el IVA aparte.

-Hecho, mossèn.

-Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.