27 oct 2020

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Tortura socialista en las redes sociales

Saül Gordillo

Nos encontramos en la peor época para los partidos antiguos. Y, quizá, la mejor para los sectores críticos, los movimientos políticos o los partidos incipientes. El culebrón de estos días en el PSC es una metáfora de los males de las organizaciones viejas que se desinflan y no saben conjugar el verbo dialogar. Un día el artículo de Montserrat Tura, después la réplica de Antonio Balmón, el mismo día la respuesta de Xavier Sabaté, y hoy mismo, también en nuestras páginas, el colofón de Jordi Martí. ¡Y espera!

Cuando Montserrat Tura, Marina Geli o Joaquim Nadal eran 'consellers' con el MHP José Montilla no usaban Twitter o lo hacían poco y mal. Ahora que están en la oposición, medio retirados y con tiempo para pensar y opinar, usan Twitter con unas ganas locas. Tura conversa con una cercanía auténtica, Geli retransmite partidos a la perfección y Nadal se ha convertido en un poeta de los 140 caracteres. El cargo de gobernante era, al parecer, incompatible con la presencia --auténtica, genuina-- en las redes sociales.

Lo que sucede en el PSC no es nuevo ni diferente a lo que pasó con CiU cuando saltó del Govern y se volcó en la red para hacer oposición al tripartito. Todos tenían blogs, llenaban sus muros de Facebook y hacían sus pinitos con otras herramientas digitales. Lo curioso de los socialistas es que, estando ahora en la más pura oposición, no solo en el Parlament sino en muchas otras instituciones, en lugar de aprovechar las tecnologías y las redes para articular un discurso y combatir el relato imperante en el Govern dedican buena parte de sus energías a hacerse oposición a ellos mismos. Tremendo.

La pesadilla de Pere Navarro y su núcleo duro --reducido, pero rotundo-- es intentar superar los batacazos electorales y contener las fieras catalanistas. O sea, luchar contra los medios tradicionales que 'venden' el relato gubernamental y disparar desde la trinchera digital de las redes. Malditas redes sociales que solo sirven para dar más valor a 140 caracteres en un tuit que a 30 segundos de radio o televisión en hora de máxima audiencia. Lo de Navarro y Antonio Balmón es una tortura. Vaya agosto si han estado pendientes del TL en el móvil. El problema es que después de las vacaciones no les espera mucha paz interna. De la externa ya ni hablamos.