El hombre normal

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El hombre normal es hombre en todas las acepciones de la palabra, y se esmera en demostrarlo en cada oportunidad que se le presenta. El hombre normal aprovecha cualquier ocasión para reafirmarse como serdominante, agresivo, duro, insensible, competitivo y líder, pero pasa todos estos estereotipos de género por el filtro de lo políticamente correcto. El hombre normal quiere ser, por supuesto, políticamente normal.

El hombre normal ve en unos senos desnudos que se mueven tomados por la euforia del alcohol y el calor de una fiesta popular una invitación alabuso sexual. Unos abusos que el hombre normal excusa diciendo que quitarse la camiseta en público es una provocación por parte de la mujer, como si el hombre normal tuviera reparos en descamisarse a la primera de cambio para demostrar su masculinidad.

El hombre normal considera que coger a una mujer del pelo y golpearla contra la pared no esviolencia de género. El hombre normal piensa que este es un conflicto que se ha sobredimensionado y por ello manipula las estadísticas: a partir de 2014 sólo las mujeres que hayan sido hospitalizadas serán computables a las estadísticas sobre violencia machista, lo que podrá derivar en disminuciones presupuestarias hacia esta lucha.

El hombre normal esheterosexual y da por supuesto que todo el que lo rodea lo es, se ha acomodado en esa idea y le revienta constatar que la realidad no sea esta. El hombre normal todavía piensa que los chistes sobre pastillas de jabón y culo contra la pared a las duchas son divertidos, los lleva repitiendo desde las clases de educación física en la primaria y probablemente los recuperará en las barbacoas de hombres normales con cincuenta y tantos años.

El pasado miércoles 17 de julio el Parlamento de Cataluña aprobó tramitar laley contra la homofobia a petición de decenas de organizaciones LGTB. Paradójicamente, aquellos representantes políticos que más insistieron en la palabra “normal” y derivados para hablar de cómo se debía abordar esta problemática fueron los del PP, que se opuso frontalmente a la ley, y los de CIU y Ciutadans, que votaron favorablemente pero ya han advertido que presentarán enmiendas.

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El término “normal” es una faja que trata de ahogar la diferencia y construir un estándar completamente sintético. Repetir con insistencia en que hay que tratar un asunto “con toda normalidad” no consigue mucho más que remarcar que es un hecho que escapa de tus intentos de homogeneizar el mundo donde vives. Porque no dejamos de decir que trataremos una cuestión con “normalidad” para decir que lo haremos con “sensibilidad”? Quizás porque el hombre normal le da cierto miedo ser sensible, pero cada vez más personas renunciamos a ser hombres y mujeres normales. Afortunadamente.

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