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Una imagen de la cocina del restaurante Can Fabes el año 2004

Una imagen de la cocina del restaurante Can Fabes el año 2004 / AGUSTÍ CARBONELL

Las estrellas del Montseny se apagan.Cierra el restaurante Can Fabes, dos años y medio después dela muerte de su fundador, Santi Santamaria. El legado era un reto monumental. Ni el retorno deXavier Pellicer a los fogones de Sant Celoni, tras la experiencia barcelonesa. Ni la implicación de mujer e hija.Can Fabes no ha superado la pérdida deSanti Santamaria,hombre libre, en el peor momento de la crisis económica y en pleno auge de otros cocineros catalanes. La gran alegría del triunfo mundial de los hermanos del Celler de Can Roca contrasta con el fin de Can Fabes. Proximidad, en producto y trato; familiaridad, en origen y filosofía; y cierto compromiso con las raíces del país. Son características que vinculan Sant Celoni y Girona, plazas de la Catalunya 'vella' que ofrecen, ofrecían, una propuesta culinaria por derroteros distintos a los de los hermanosAdrià.

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Las dos Michelin de Sant Celoni, antes tres, se apagan a los pies del Montseny. Tras 32 años reaparecen una montaña de recuerdos. Santi, polemista, era un intelectual. Venía del catalanismo antifranquista, de la izquierda, y tanto eso como la muerte en Asia --Santi en Singapur y Manolo en Bangkok-- me conducen a otro 'link' del cocinero con un periodista y escritor apasionado por la gastronomía,Manuel Vázquez Montalbán. Cocina y cultura, compromiso social y exquisitez en la mesa. Santamaria fue avanzado a su tiempo, cocinero mediático antes del 'boom' deFerran Adrià. Era nuestro Juan Mari Arzak, pero ya se sabe que el tiempo pasa y las cosas, también la cocina, evolucionan, y de qué manera. Ahora reinan los Adrià y losAduriz, pero los Arzak y Santamaria pusieron las bases.

Familia, producto, proximidad, cultura, compromiso, conversación, internacionalización, país... Son algunas de las palabras 'clave' que pondría aladiós de Can Fabes.