tú y yo somos tres

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Tú y yo somos tres, por Ferran Monegal.

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Cabe estar de acuerdo con el contenido, pero no con el momento que se ha elegido para emitirlo. Hablo de la extraordinaria edición del programaSense ficció(TV-3), que bajo el títuloPujol/Catalunya. El consell de guerraha confeccionadoEnric Canalscon extrema pulcritud. El documental aporta luz. El consejo de guerra que el franquismo le instruyó aJordi Pujolen junio de 1960, y los dos años y pico de cárcel que tuvo que sufrir, torturas incluidas, son hechos clave no solo para la biografía dePujolsino para la historia de Catalunya. La cámara nos ofreció, oportunamente, algunas páginas del sumario del juicio. Es interesante aquel párrafo que dice: «Añade el manifestante que pertenece a una juventud que sube a la vida política con creencias espirituales y crece con exigencias cristianas, creyéndose con derecho a decir que, realmente, se sienta en el banquillo tal juventud identificada espiritualmente con él». Efectivamente, el componente de espiritualidad cristiana dePujolfue uno de los pilares en los que asentó su ascensión en la política. Y yo creo que de paso era una advertencia a los que le estaban juzgando, una especie de tomen nota ustedes de mi cristianismo militante, ustedes que precisamente pasean bajo palio al Caudillo. También ha sido oportuno, e instructivo, haber incrustado las propias reflexiones dePujolsobre aquel periodo de su vida. Sus alusiones al honor («Hay que salvar el honor. Si uno se atreve a desafiar a Franco, lo que no puede ser es que al primer zurriagazo digas 'Sí, señor, sí, señor'») traslucen y evidencian la honra de quien sabe que hizo lo que debía. El deber cumplido.

Otra cosa es el momento en que se ha elegido para emitir este trabajo. Creo quePujol, que ya lleva casi diez años en calidad deexpresident, merecía este documental antes. Ahora, con las sombras de evasión de capitales que se proyectan sobre alguno de sus hijos -capitales, además, de desconocido origen-, y con el proceso en el que está inmerso su delfín político, su hijoOriol, imputado por tráfico de influencias en el caso de las ITV, con este panorama, podría parecer que este trabajo televisivo viene a ser una especie de maniobra de apuntalamiento, de apoyo, de refuerzo, de la figura dePujol, entendido como símbolo. ¡Ahh! A veces la televisión tiene estos peligros. Un buen documental, justo, sobre unos hechos de valor indiscutible, según cuando se emite puede generar equívocos.