ANTOLOGÍA DE SANDECES POLÍTICAS

Ruiz-Gallardón, un político con freno y marcha atrás

"La justicia es gratuita, pero no gratis"

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El ministro Alberto Ruiz Gallardón, durante la comisión de justicia en el Congreso.

El ministro Alberto Ruiz Gallardón, durante la comisión de justicia en el Congreso. / JUAN MANUEL PRAT

He aquí el ejemplo de un profesional de la política que en cuanto ha ocupado undespacho de ministroparece haberse olvidado de una parte de su bagaje ideológico. Si antes fue considerado "traidor al PP"y "lacayo del Gobierno del PSOE", ahora gentes de su propio partido califican de conservadoras algunas de sus propuestas.Alberto Ruiz-Gallardón,ministro de Justicia, ha echado el freno y ha dado marcha atrás, como el título de la surrealista obra teatral de Jardiel Poncela.

El periodista y escritorJuan José Millás atribuyó en su día a Ruiz-Gallardón la siguiente frase: "Hay que casarse con el Abc y acostarse con El País". Semejante manera de vivir la vida política le ha acarreado bofetadas dialécticas por varios flancos. Su máxima rival de siempre,Esperanza Aguirre, llegó a echarle en cara que se creía que era "el progre por antonomasia" e incluso "Dios".

A él no le disgustaba el doble juego, ya que siempre quiso dar una de cal y otra de arena. Hace ya una veintena de años que declaró: "Yo nunca he sido rojillo. Siempre me han gustado las libertades. Siempre he sido progresista, lo que pasa es que antes no me daba cuenta de que el verdadero progreso estaba en los partidos conservadores [...] Siempre he dicho que soy de derechas y, además, creo que la gente está evolucionando". Otro periodista y escritor,Manuel Vicent, dijo de él que era "elpolítico más peligrosopara la izquierda que tiene la derecha".

Parentescos exóticos y complejos

Estamos, pues, ante un personaje complicado desde que a los 19 años (ahora tiene 55) se afilió a las juventudes deAlianza Popular. Un personaje cuyo monárquico padre -José-María Ruiz-Gallardón- fue encarcelado en 1956 por haber conspirado contraFranco. Lo que son las cosas: el padre del conspirador José María y abuelo de Alberto, el periodistaVíctor Ruiz Albéniz, alias Tebib Arrumi, había cantado las gestas del mismísimo Franco en la guerra de Marruecos. Con el paso del tiempo, el ahora ministro se casó con una hija deUtrera Molina, uno de los nueve ministros franquistas que aún siguen vivos. Con estos y otros exóticos parentescos (por ejemplo, sobrino nieto del ilustre músicoIsaac Albéniz), ¿cómo no va a resultar complejo un tipo así?

Que Alberto Ruiz-Gallardón no tenía bastante con haber sido el senadormás votado de la historia de España (1.344.395 votos en 1993), presidente autonómico de Madrid y alcalde de la capital de España con tres mayorías absolutas, quedó claro en el momento en queMariano Rajoy le ofreció entrar en su Gobierno en diciembre de 2011. Rajoy le pagó con un ministerio importante el apoyo recibido cuando a él le dieron la espalda notables sectores del PP tras perder las elecciones de 2008.

“La justicia es gratuita, pero no gratis”

¿Sospechaba el nuevo presidente del Gobierno que el Gallardón con fama deprogre peligrosopara la carcundia pepera iba a desfigurar tanto su perfil? Un año después de su nombramiento, Gallardón advirtió: "A mí no me hicieron ministro para estar colgado en un retrato del ministerio". Casi todas las proposiciones de leyes que ha hecho como gobernante han ido o están yendo en dirección contraria a lo que se esperaba de su talante abierto. Lareforma de la justiciale ha enfrentado hasta con las asociaciones de magistrados más conservadoras, y se ha atrevido a retar a jueces y fiscales: "¿Cómo no van a protestar si les hemos quitado una paga y les hemos reducido los días libres de 18 a 12?" Ante el cobro de nuevas tasas para ciudadanos de a pie y la subida "desorbitada" de las que estaban en vigor, pronunció la kafkiana frase: "La justicia es gratuita, pero no gratis". También causó estupor entre los que un día vieron la cara amable de Gallardón el anuncio de que se estaba estudiando la posibilidad de implantar lacadena perpetuapara determinados crímenes. Él, como buen conocedor de la importancia del nombre por encima de la cosa, la llamó "cadena permanente revisable". Fino estilismo.

Retorno al lejanísimo pasado

El mayor terremoto ministerial de Gallardón se ha producido con el proyecto dereforma del aborto, orientada a derogar la actual ley de Salud Sexual y Reproductiva (que permite abortar en las primeras 14 semanas de gestación) y caminar en dirección a la que en 1985 se basó en los tres supuestos conocidos, incluida la malformación del feto. Curiosamente, esa ley socialista que despenalizaba el aborto fue recurrida en 1983 ante el Tribunal Constitucional por la Alianza Popular de Fraga Iribarne, y quien se encargó de presentar el recurso fue -oh, casualidad- el padre de Ruiz-Gallardón. En la actualidad, el hijo ministro ha defendido la desaparición de ese supuesto de malformación invocando un convenio de la ONU que España suscribió en 2008 y que no está claro que sea obligatorio. Gallardón ha sido tajante: "La discapacidad no puede significar un trato desigual y una merma de derechos. Y esa no discriminación debe aplicarse también a los concebidos y no nacidos [...] Yo estoy completamente identificado con eso". Dirigentes del PP han expresado su discrepancia con la eliminación del supuesto del feto dañado, y neurocirujanos y especialistas le han pedido que abandone esa idea. En un escrito público dirigido a Gallardón se dice: "Ninguna sociedad, y menos pudiendo evitarlo, tiene el derecho de cargar a ningún ser humano con sufrimientos más allá de lo imaginable".

La maternidad y las mujeres auténticas

Quienes alabaron en su día a aquel Gallardón que siendo presidente autonómico concedió un permiso matrimonial a una funcionaria lesbiana, y al frente de la alcaldía madrileña ofició el casamiento de parejas homosexuales, han quedado perplejos a causa de determinadas declaraciones sobre la mujer. Por ejemplo: “La libertad de la maternidad es la que hace a las mujeres auténticamente mujeres.” Y cuando al principio de su mandato se descolgó diciendo que su reforma del aborto sería“la más progresista”, probablemente pensaba en afirmaciones tales como: “En muchas ocasiones se genera una violencia de género estructural contra la mujer por el mero hecho del embarazo [...] Pienso en el miedo a perder el empleo por un embarazo,” etcétera. La reacción de las organizaciones feministas no se hizo esperar: “No somos menores de edad”.

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Días atrás, Gallardón fue interpelado en el Congreso de los Diputados por las socialistasElena Valencianoy Carmen Montón. “¿Por qué hace esto, qué le han hecho las mujeres?”, le inquirió la primera. El ministro respondió: “Nosotros repondremos el derecho de los no nacidos”. Y poco después agregó: “Ladefensa de los más débilesjustifica mi vida política.” Por supuesto que el vocablo débiles se refiere exclusivamente a quienes han sido engendrados y todavía pendientes de nacer. En cuanto a los débiles ya nacidos, el partido de Gallardón no sabe ni contesta, a juzgar por la deshumanizada frialdad que emplea para afrontar la crisis económica en detrimento de los más desfavorecidos.

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