ESTOY EN LONDRES

Cakes & Bubbles: las 'sweet temptations' de Albert Adrià

El cocinero catalán ofrece dulces imaginativos en Cake & Bubbles, en el Hotel Café Royal de Regent Street, que se pueden acompañar de una selección de espumosos y vinos dulces. Los británicos disfrutan con su repostería fina y ligera

Begoña Arce

El salón Cakes & Bubbles está en el Hotel Café Royal. 

El salón Cakes & Bubbles está en el Hotel Café Royal.  / Adrian Franklin

Decía Oscar Wilde que la mejor manera de vencer una tentación es caer en ella. Y tentaciones no faltan en el nuevo local del lujoso Hotel Café Royal, en Regent Street, donde Wilde era cliente habitual. El chef Albert Adrià ha creado allí Cakes & Bubbles (en castellano, pasteles y burbujas), una propuesta de alta e imaginativa repostería. Bocaditos, 'éclairs' y tartas acompañados de una selección de champanes, espumosos y vinos dulces, además de una gran selección de cafés, tés y zumos. «Estamos revisando recetas de siempre, pero creando un estilo neoclásico, limitando la grasa, reduciendo el azúcar, haciéndolos todo lo ligeros que sea posible», comentaba el chef catalán en la fiesta de inauguración, el pasado mes de noviembre. Ni pesados, ni empalagosos; lo etéreo de sus creaciones permite pecar sin remordimientos. El pastel de zanahoria y merengue apenas pesa tres gramos y solo 12 el 'éclair' de chocolate amargo con praliné de cacahuete. «Comer dulces es puro placer, puro hedonismo. Nadie lo necesita desde el punto de vista de la nutrición, pero alegra la vida», explica el que está considerado como uno de los mejores reposteros del mundo.

Hay cuatro secciones en la carta: los bocados dulces, las elaboraciones con fruta, los neoclásicos y el postre estrella, el 'cheese cake', la creación más emblemática de Adrià, bien conocida por los clientes de Tickets, uno de sus restaurantes en Barcelona. Algunos son nuevos, otros son recreaciones de postres que hemos recuperado, como el flan de huevo o la tarta de limón con bizcocho de caramelo.

Un proyecto inesperado

El salón de Cakes & Bubbles es de estilo clásico, en consonancia con el resto del edificio. Ocupa el local de la antigua cafetería, cuenta con 40 plazas y está abierto a lo largo de todo el día. Dada su ubicación, muchos de los clientes son turistas internacionales. Las primeras semanas les ha ido muy bien y los comentarios han sido halagadores. Adrià trabajó en el 2016 en el Hotel Café Royal con motivo de un 'pop-up' bautizado con el nombre de '50 days'. Le gustó la ciudad y aquella experiencia fue la llave que le condujo al actual negocio. Si funciona, podría repetirse en otros lugares del mundo. «El dueño del hotel me pidió un proyecto», cuenta el chef. «Le di muchas vueltas a la idea y llegué a la conclusión de que lo mejor era crear una pastelería. Cuando se lo dije, se quedó pálido. Quería que tuviéramos comida salada también. Al final le convencí. Un restaurante es algo mucho más complejo y no podía meterme en un montaje así».

Adrià se ha traído de Barcelona a parte de su equipo. «Es muy excitante. Estamos todos muy ilusionados», concluye.

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