Viajes exprés a Tokio

10 restaurantes japoneses de Barcelona donde no te acordarás del 'sushi'

La gastronomía nipona es más que una lámina de pescado sobre una bolita de arroz. En estos santuarios japoneses uno puede tocar el cielo sin recurrir a una pieza de 'sushi'

Uno de los potentísimos caldos de Grashopper Ramen Bar.

Uno de los potentísimos caldos de Grashopper Ramen Bar.

Hoy vamos a un restaurante japonés, pero pasaremos del sushi. Porque la gastronomía nipona es más que una lámina de pescado sobre una bolita de arroz. Mucho más. Y Barcelona tiene una oferta de restaurantes en los que uno puede tocar el cielo sin recurrir a una sola pieza de sushi. Tabernas japonesas, restaurantes de fusión, barras de ramen, santuarios de los fideos soba, altares de la gyoza, el abanico es amplio y las opciones variadas. Si la idea es viajar a Osaka o Tokio con 50 euros en el bolsillo, estas son las aerolíneas barcelonesas más fiables. Chupito de sake opcional, aunque altamente recomendado. Abróchense, o mejor dicho, aflójense los cinturones.  

1. Ramen Mendizábal 

Esplendor en la barra

Barcelona es un hervidero de rámenes. Hay más restaurantes de fideos japoneses que ciclomotores. Y en este océano de caldos concentrados, hay lugares que te devuelven las ganas de vivir a cucharazo limpio. Kanada-Ya (València, 240), Kobuta (Súria, 6) o Ramen-ya Hiro (Girona, 164) son quizás los más celebrados, pero mi favorito sigue siendo el ruidoso e incómodo Grashopper Ramen Bar. En las profundidades del Born, se encuentra esta taberna provista de una barra y nada más. Apenas caben 15 personas. Caldos potentísimos con siglos de cocción a cuestas (el ramen de miso picante es pecado), variedades para todos los gustos (incluso vegetarianos) y entrantes nipones populares de gran calado: las gyozas de carne me vuelven majareta. ¿Mochis para rematar la faena? La respuesta es sí. / Plaza de la Llana, 9. Instagram: @grasshopperramen


2. Robata de boatiné 

Izakaya siglo XXI

Una de las joyitas que se forjan en la brasa nipona de Ikoya.

/ Instagram

Ni un solo reproche a los nigiris de Ikoya: delicados, elegantes, de lo mejorcito de Barcelona. El asunto es que en esta izakaya puedes prescindir perfectamente del sushi y centrarte en su colección de platillos nipones-mediterráneos de autor, así como en las joyitas que se forjan en su brasa nipona, un espectáculo culinario que empieza con una ostra con toro antológica, sigue con un tataki de salmonete al ponzu, un sunomono de verduritas encurtidas o unas cocohas kombu, y culmina con una tataki de vaca vieja. La alianza entre el Grupo Sagardi y Hideki Matsuhisa (Shunka) no ha podido dar mejores frutos; en Ikoya solo puedes hacer lo que Johan Cruyff le pedía a sus jugadores: salir y disfrutar. / Av. de Francesc Cambó, 23. ikoyaizakaya.com


3. Gyoza superstar 

Sombreros fuera

 Las mejores gyozas de BCN: las de Melrose Dumpling House.

/ Instagram

Como decía Julio Iglesias: un hombre solo. Un japonés amante de los wésterns se encarga de todo en Melrose Dumpling House. No hay nadie más. Y lo hace en un espacio que, lejos de imitar la estética de una izakaya, recuerda a un bar-restaurante de barrio de toda la vida. Y lo mejor: su especialidad son las gyozas. En ningún otro sitio de Barcelona comerás mejores gyozas. Son piezas artesanales, de autor, con ingredientes de calidad en sus tripas. De pulpo, de cordero, de pollo, de cerdo…, todas pasan por una plancha milagrosa que les da un recubrimiento crujiente y sensual. Y qué salsas, éxtasis garantizado. No te olvides de probar el ramen de la casa –sencillo pero extraordinario– y el wagyu japonés A5 antes de que empiece la Tercera Guerra Mundial. / Calàbria, 204 Bis. Instagram: @melrosegyoza


4. ‘Soba’ deluxe 

Fideos en mayúsculas

Los fideos artesanales de Daijiro Soba

/ Instagram

Los fideos japoneses elevados a la categoría de arte gracias al chef Yasuhiro Hisa. En Daijiro Soba se toman tan en serio esta disciplina, que ellos mismos elaboran los fideos desde cero, con trigo sarraceno, en un cubículo especialmente habilitado para estos menesteres. Hay que dejarse llevar por su menú degustación y disfrutar con la delicadeza de los distintos platos hasta alcanzar el éxtasis en el fin de fiesta que son sus fideos soba calientes. Un simple boquerón en escabeche, un bol de arroz con pescado o un salmón marinado, da igual lo que caiga en el desfile antes del bol de ambrosía: será la experiencia más parecida a Japón que hayas vivido en Barcelona. / Francisco Giner, 6. Instagram: @daijiro_soba


5. Soul food 

Taberna nipona

Ruidoso, pequeño, sobrado de personalidad, Una Mica de Japó es una taberna nipona teletransportada al Eixample. Olvídate de makis con aguacate, aquí solo encontrarás platos tradicionales y reconfortantes de la gastronomía popular japonesa a precios muy razonables. Un viaje al Japón que no sale en las guías turísticas, un regalo para los amantes de la gastronomía nipona a pie de calle. Las hojas de papel con los diferentes platos cuelgan de las paredes. Berenjenas con salsa komi, un katsudon (cerdo empanado) por el que muchos peregrinan, sopa de miso casera, verduras en tempura, ternera con salsa sukiyaki, curri con cerdo… Te sentirás como uno de los secundarios de 'La cantina de medianoche'. / Aragó, 104. facebook.com/unamicadejapo


6. En carne viva 

Wagyu para todos

De barbacoa en Ah-Un: hay parrillas en las mesas.

/ Instagram

Nos vamos de barbacoa. Eso sí, barbacoa japonesa. Estamos en Ah-Un, un restaurante que se ha especializado en carnes de alta calidad y que presume de ser la BBQ nipona más auténtica de Barcelona. La experiencia merece la pena y es interactiva, perfecta para disfrutar con tu tribu al completo, pues en el centro de las amplias mesas hay una parrilla en la que podrás asar a tu gusto los delicados cortes que aterricen en la mesa. Por supuesto, cuentan con wagyu japonés certificado, entre otras carnes, y no se olvidan de los entrantes o el sushi –atención al nigiri carnívoro, de otro planeta–. Por cierto, imprescindible dejar sitio para el arroz con mantequilla, ajo y wagyu, servido en olla de piedra. Verás chiribitas después de engullirlo. / Balmes, 55. www.ah-un.es


7. De aquí y de allá 

Misión posible

Almejas a la nipona de Kamikaze.

/ Instagram

El sushi es una parte muy pequeña de su oferta de Kamikaze. De hecho, solo cuentan con tres nigiris: anguila, atún y vaca. El resto es una desfase de platos en los que la cocina japonesa y mediterránea se confunden con un único objetivo: conseguir que salives más que un San Bernardo. La croqueta japonesa de calamar, butifarra y verduras podría estar colgada en Pornhub. Las almejas braseadas con beurre blanc a la japonesa no aceptan prisioneros. Y mención especial para esos fideos udon con buey de mar que te comes dentro del caparazón del crustáceo. El chef Enric Buendia ha encontrado un punto de equilibrio entre la izakaya, la vermutería y el restaurante mediterráneo, y la jugada es brillante: pruebael tartar de gamba roja con encurtidos y piel de pollo, y después hablamos. / Rosselló, 197. Instagram: @tabernakamikaze


8. Delicadeza y finura 

Experiencia memorable

La pizza japonesa con cocochas del restaurante Soluna.


/ JORDI COTRINA

Delicadeza, elegancia, confort, la experiencia Soluna es de las que dejan huella. El chef Teppei Nii (ex Koy Shunka) oficia la misa desde su púlpito, dando vida a unos menús degustación que se comen con la misma ilusión con la que abrías los regalos de Navidad de pequeño. Ingredientes locales y técnica nipona se conjugan en un baile de gala. De mi visita, recuerdo una navaja con setas enoki esplendorosa; un temaki do it yourself con gamba roja y vieira de premio gordo; unas piezas de sashimi que parecían mantequilla y, por encima de todo, el plato insignia de la casa, la pizza japonesa de cocochas de bacalao, un bocado imposible que desbancará al primer beso con lengua en tu podio de recuerdos felices. / Casanova, 157. solunabcn.com


9. Festival garantizado 

Izakaya catalana

El frincadó con raya y shiitakes del restaurante Alapar.

/ Manu Mitru

Donde antes estaba Pakta ahora te espera Alapar. Se autodefinen como una izakaya mediterránea y lo cierto es que bordan los nigiris, sencillamente de otro mundo (el de calamar con erizo, madre mía). Pero en Alapar la inspiración japonesa se deja oír y mucho en sus platos más elaborados. Jaume Marambio, Vicky Maccarone y su equipo hacen que las manijas del reloj sean precisas y te embelesan con elaboraciones redondas, como los montaditos (mushipan de atún con emulsión de wasabi, ñam), las gyozas de fricandó, el pez limón con salsa hoisin, el fricandó de raya o el hojaldrado con gamba roja, ceps y miso de cebolla. En los postres, imprescindibles el kakigori de fresas con praliné de sésamo negro y el increíble mushipan: como hincarle el diente a una nube de felicidad. / Lleida, 5. alaparbcn.com


10. En lo más alto 

Sants para japoneses

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Bandera de Japón, así llaman a este plato de autor de Suto.

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Caldos elegantísimos. Bocados de pescado fresco que parecen haikus. Tempuras hechas en el cielo. El menú degustación de Suto (98 euros), sujeto siempre a la temporalidad y marcado por una materia prima sublime, se hace corto: podrías estar recibiendo bols y platillos todo el santo día. Yoshi Suto es el encargado de que el motor de este pequeño restaurante de Sants funcione con más precisión que un Lamborghini. Aquí puedes encontrar desde un ramen de autor a una ostra tempurizada, pasando por unos noodles de calamar. El sushi, dicho sea de paso, es colosal. Y aún hay más: el helado kakigori de postre, aparentemente una de las elaboraciones más sencillas, es una fiesta sin fin y uno de sus platos estrella. Templo. / Violant d’Hongria Reina d’Aragó, 134. Instagram: @suto_barcelona