Conde del asalto

La ciudad ‘pormishuevista’

Un movimiento artístico disecciona con humor preciso la megalómana arquitectura especulativa y el urbanismo corrupto de la cultura del pelotazo

Erik Harley, durante su última ruta ’pormihuevista’.

Erik Harley, durante su última ruta ’pormihuevista’.

Tuvo que venir un alienígena para descubrirnos cómo funciona esta ciudad: “En Barcelona el Ayuntamiento actúa como llueve: pocas veces, pero a lo bestia”. 

La frase aparece en el Día 12 de 'Sin noticias de Gurb', de Eduardo Mendoza, escrito durante el verano de 1990, en la borrachera urbanística de la Barcelona olímpica. Y, a la espera de 'Sin noticias de Gurb II', la acaba de soltar de pasada Erik Harley durante su ruta 'pormishuevista' (luego explicamos en qué consiste esta feliz idea) por el legado del Fòrum de les Cultures de 2004.

De aquel evento, que pretendía sanear la zona de las infraestructuras de saneamiento, siempre recuerdo el mismo momento. El primer fin de semana del Fòrum, una rúa carnavalera recorrió el paseo de Gràcia ante la euforia de casi medio millón de personas. Dos serpientes de 30 metros fabricadas en seda, como los dragones chinos, encabezaban una marcha en la que Carlinhos Brown, seguido de 38 músicos, ponía el latido entre invitados VIP, bailarinas brasileñas y políticos lumbreras (de los que juran el cargo confundiendo el ministerio de Industria con el de Justicia y ahora defienden a los propietarios inmobiliarios) con camisetas sobre sus camisas de oficinista.

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Era la evolución globalizadora y sin texto de la farra olímpica de la rumba catalana. Costó el triple y salió bastante peor. Busco un equivalente reciente a aquella Carnabalona a ritmo de batucada y solo encuentro la rave pandémica de Llinars. Se diría que, durante mucho tiempo, las cosas se decidían así, dando palmas y sorbos, cantando tutututútú-tatatatatá. 

Rutas en Benidorm, Sevilla y Madrid

Harley, enfundado hoy en un mono azul, lo sabe y por eso se inventó el pormishuevismo, una especie de movimiento artístico que disecciona con humor preciso la megalómana arquitectura especulativa y el urbanismo corrupto de la cultura del pelotazo (o quizás del pormispelotazas). Hoy diez curiosos le seguimos por las ruinas de hormigón de las reformas del Fórum, pero también tiene rutas en Zaragoza (Expo del agua), Sevilla (Expo 92), Madrid (en fin) o Benidorm. De hecho, el concepto que maneja lo inspiró la película 'Huevos de oro', donde Bardem sueña con construir un rascacielos megafálico en Benidorm.

Harley, entre Manuel Delgado y Bill Bryson, humorístico y afilado, explica los secretos y miserias del Fòrum, que usó como coartada la idea de una gran fiesta multicultural y ecologista, tirando de hormigón en la obra y de cemento armado en las caras. Lo más ecologista eran los vasos reciclables que luego se usarían allí en el Primavera Sound. Yo era un pipiolo: trabajé escribiendo sobre ello y lo más sostenible (con mis manos) del invento fueron los millares de canapés que me ventilé en los días que duró.

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Nuestro guía habla de las 20 hectáreas de terreno (700 pistas de tenis) ganados al mar, la placa fotovoltaica más grande que un campo de fútbol, las playas que ni Palomares, la gigantesca plaza dura que serviría para tapar la depuradora de aguas residuales o los numerosos hoteles de lujo presentados como rascacielos que servirían para deslindar la Mina de los nuevos barrios tecnológicos. Si quieren más, no duden en apuntarse. Yo solo apuntaré lo que dijo Bellow un día cuando le preguntaban por qué escribía: “Algunos creen que los novelistas construimos un rascacielos solo para esconder un ratón”. Los políticos e inversores suelen, también, esconder algo más.