la única puerta abierta al confinamiento

La revolución de los balcones

Las terrazas son los nuevos escenarios de la comunión vecinal, más bronceada y creativa. Larga vida a los locos de las azoteas y sus canciones, bailes, ejercicios, juegos, locuras y sesiones de 'dj'

Albert Fernández

La soprano Begoña Alberdi canta desde el balcón de su casa.

La soprano Begoña Alberdi canta desde el balcón de su casa. / ELISENDA PONS

Día 5 de cuarentena

Errr, no, no es el quinto. A ver, díaaa... Uhm. No sé qué día del encierro es. Tanto da. Qué malos son estos cereales. Además, yo no como cereales. Salgo al patio. Tomo el aire y camino. Si no hace mucho frío, leo. Antes de sentarme, me saluda la pareja de nuevos vecinos del tercero. Están apostados a la ventana, sonrientes con su café. Nos conocimos hace poco por esa misma ventana, justo cuando se les cayeron unas palas de playa a mi piso. Luego se las devolví. Eso fue antes de todo esto, claro. Hoy me dicen que si quiero hablar cuando asomen, encantados.

Un día gris cualquiera

'Indoor'. Oigo al vecino toser otra vez. Ya no me hace falta inventar nuevas tribus sociales derivadas de la cuarentena. Están aquí. Los 'NosalgoNomeducho'. Los 'Bricolosers'. Los 'Me-lo-como-todo-y-salgo-otra-vez'. Los 'Mega-informados Plastas'. Los 'Proselitistas del Meme'. Las 'GoogleMappers', 'influencers' que se hacen fotos sugerentes con 'outfits' 'ad hoc' sobre fondos de Google Street View. No les importa que se vean las flechas en la calzada. Y los retos. Darle toques con el pie a un rollo de W.C. Umf<< Era de prever.

 

De todas las especies que afloran estos días por nuestras pantallas, sin duda la más orgánica y conmovedora es la de esos 'entertainers' de balcón. Todo comenzó en los balcones de Italia, dispuestos desde el principio a darle apertura y melodía a la reclusión. El ritmo, como todo ahora mismo, se volvió contagioso. Esa señora en bata, qué amor. Y el amigo trompetero de Milán. Nos estremecimos fácil escuchando los balcones de Nápoles entonar 'Abbracciame', de Andrea Sannino. Nos cayó de fábula el tipo que se animó a dispensar metal para los vecinos desde la ciudad de Bertinoro, aunque había quien lo miraba mal mientras se entregaba a sus 'riffs' de Slayer.

En nada, un país asediado se convirtió en todo un festival de coros por patios de casas, en desfiladeros de ecos entre fachadas y terrazas y ventanas y balcones. Aunque pronto nos dimos cuenta de que alguno de esos vídeos que nos entusiasmaba había sido manipulado. Las mismas imágenes se podían acompañar lo mismo de 'La Macarena' o el himno nacional. Sospechosamente, cada vez había más vecindarios que encontraban al unísono el alivio comunal en 'hits' pop como 'Be alright', de Ariana Grande.

A estas alturas, el repertorio se ha vuelto infinito como el fondo de Spotify. Incluso estrellas como Katy Perry o la mismísima Madonna han caído en el 'fake' virtual, compartiendo la versión del vídeo con sus propios canciones.

Ojo: tampoco hay que engorilarse con lo de la musiquita si no tienes ni idea. Hay balcones donde la cosa ha acabado a trompazos. De garrafa, nada menos. Como diría nuestro amigo Pokémon, 'vamo a calmanno'.

Otro día en el paraíso

Aguanto la mirada sin pestañear más tiempo que mi gata. Billie Eilish se ha pasado la tarde haciendo 'stories' para convencer a los yanquis de que se queden en casa. Deslizo a la derecha y veo a Jessica Chastain mostrando un arco iris gigantesco desde su terraza. Con esa inmensa sonrisa suya. Hay confinamientos y confinamientos.

Entretanto, en nuestro país la gente está dándolo todo muy a fondo desde el momento en que se cerraron los bares. Atrás quedan los días de las pancartas concienciadoras para los duros de mollera. O los dibujos para saludarse entre niños de ventana a ventana. Los locos de las azoteas están dispuestos a practicar nuevas coreografías del apocalipsis. Uno de los grandes jefazos virales es el Dj Albert Valls, capaz de convertir su balcón en una verdadera discoteca, con sus luces y su humo.

Y el 'Flying free' sonando a toda castaña para soliviantar al vecindario de Oliva (Valencia).

Tampoco tiene desperdicio ver a esa buena tropa de Vila-real cantando de balcón a balcón el 'Tusa' de Karol G y Nicky Minaj. En Barcelona somos algo más ñoños. Ahí tienes esa réplica instrumental entre balcones para tocar a dúo el tema principal de 'Titanic' a piano y saxofón. 'My life will go on'. Sí, no veas.

Enésimo día chapado

Me he bailado el 'Batdance' enterito por el salón. No me preguntes por qué. A una amiga que escucha solo electrónica, estos días le ha dado por los rasgueos infernales del nu-metal. En fin. Ahora mismo me pongo 'Partyman' a todo trapo: "I rock the party/ I rock the house". Hablando de genios del mal, a través de la ventana indiscreta queda claro que, mientras unos se esfuerzan por distraer al personal, hay gente que ha venido a este mundo solo a repartir su mierda. Escucho alaridos reverberantes cada tanto por el patio de casas. Estos días hay gente que sale ex profeso a toser por la ventana. Alargando el sonido hasta lo desaforadamente desagradable. Como regalándose. Totalmente verídico.

Flipo viendo a esa tarada detenida porque tuvo la sensacional idea de darse un baño en la piscina en pleno estado de alarma. Con todos los vecinos mirándola desde las terrazas. También he conocido al verdadero cierrabares, un tipo atrincherado en un garito al que sacan entre tres patrullas de policía. En vídeo tiene menos gracia que explicado. Otras veces, todo eso también deriva en risas, por suerte. Como ese vecino de Badalona pidiendo la dichosa 'Tusa', esta vez para acallar una turra innecesaria con el himno nacional. O la policía jugando al escondite desde su coche patrulla, avisando con una cuenta hasta 100 antes de salir a buscar a los que se saltan la normativa por las calles. O esa chavala histeriquilla denunciando a transeúntes ilegales. Y el francotirador 'andalú' de plastiquete.

EL HÉROE QUE NOS MERECEMOS ⠀ ⠀ (Via @myrules.88)

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Del 'Tyrannosaurus rex' que sale tirar la basura en Murcia no hace falta decir nada, ¿verdad? Al final lo han pillado.

Incluso he visto un señor paseando un radiador, tirando del cable como si fuera una correa. Yo cada vez canto más alto.

Día lluvioso de reclusión

Hoy no he dado ningún 'like'. Todavía se escuchan cada tarde los aplausos para el personal sanitario. Ahora se le suman las caceroladas contra los Borbones. Mi gata flipa. Vuelvo a mirar el móvil, odiándome por ello. Había planeado hacer 'sabbath' virtual hasta las ocho de la tarde. Decido asomarme a ventanas virtuales que me lleven a otras ventanas. Las pestañas del ordenador se multiplican como… Vale, no voy a decir como qué.

Veo muestras de jardinería exquisita en patios y balcones de amigas y vecinos de las redes. Me llega el vídeo de unas chicas haciendo una obra de teatro para los habitantes del edificio de enfrente. La artista catalana Pavvla acaba de colgar un cartel en el cristal de su salón que dice: "S.O.S. Vecinos confinados, ¿queréis jugar a algo?". Un policía se pone a bailar cantajuegos para los niños asomados desde sus casas.

  La sensación de irrealidad es muy 'heavy'. Se abren nuevos canales mentales. No hace falta ni tomillo para colocarse.

Día de confinación tonto

En Tik Tok todo sigue igual. Como si no hubiera pasado nada. He visto cosas que Rutger Hauer jamás creería. He visto a Arnold Schwarzenegger dar zanahorias a sus dos ponis,' Whisky' y 'Lulu', en el salón de su casa.

  He visto a Wally mostrarse absolutamente detectable en escenarios desolados.

  
 
  

 Wally Corona Virus Edition.

 

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  También los autos de choque del Mercadona. Gloriosamente patéticos. He visto arte contemporáneo dedicado a ventanas y balcones.

  
 
  

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  Y versiones vaciadas de cuadros clásicos. Hay quien se dedica a emitir sonidos con una vieja persiana de madera, simulando el aullido de un 'wookie'. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como toses por el patio.

Día soleado en el claustro

Ni una epidemia mundial va a forzarme a doblar la ropa. Hoy todo son 'likes'. Aplaudo las ocurrencias balconeras de la gente. Esos dos jugando a pádel de ventana a ventana.

   En Málaga, todo un vecindario se pone a jugar a gritos al 'Hundir la flota'. Esa gente cantando de lado a lado de la calle 'KITT y los coches del pasado', de Ladilla Rusa.  Incluso hay ovaciones para una imitación de un viejo discurso de Lopera cuando presidente del Betis.

Se puede ver yoga por el balcón y clases de 'gym' para los vecinos en lugares como la urbanización Hábitat Bulevar de Mairena del Aljarafe (Sevilla).

Otros pasan la tarde echando suertes en una auténtica bacanal de bingo a grito pelado.

Una chica que es una 'genia' me pasa un vídeo de estremecedores cantos operísticos reverberando en las noches de la ciudad. Otra amiga con un padre más perspicaz que Sherlock Holmes me hace llegar antes que a nadie el vídeo de la soprano del Eixample: Begoña Alberdi, que eleva cada tarde hacia olimpos de virtud desde la calle de Calàbria.

Un día más aislado

Salgo afuera otra vez. Interrumpo mi rutina de pasos por el patio. Me quedo mirando al cielo nublado. Un bloque marmóreo sin fisuras. Sigo mirando hasta que el blanco sucio de la columna de nubes me ciega. Como si un mando a distancia cósmico hubiese puesto al máximo el brillo del televisor de la existencia. No veo nada. Sigo mirando.