Escollo para el reconocimiento de un arte musical

La candidatura de la rumba catalana en la Unesco, en peligro tras topar con el Ministerio de Cultura

El proceso para que el género musical sea declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad encalla por el desacuerdo entre la plataforma impulsora y la parte estatal a causa de la denominación de la rumba como 'catalana'. El Gobierno considera que tendría más opciones de prosperar si incluye más comunidades

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Jordi Bianciotto / Sara González

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El camino para que la rumba catalana sea declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco ha topado con un importante escollo en su fase preliminar: la denominación de este género musical con la forma de ‘rumba catalana’, y en una candidatura defendida por una única comunidad autónoma, complica el proceso y puede hacerlo inviable, como deducen los promotores de la iniciativa, la Plataforma per la Defensa de la Rumba Catalana, de su diálogo con el Ministerio de Cultura. Para el presidente de la entidad, Amadeu Valentí, renunciar al apelativo de ‘catalana’ representaría “mutilar el arte y quitar su identidad a una música creada y desarrollada en Catalunya que ellos deberían apoyar y mimar”.

Son los estados quienes tramitan las candidaturas y las presentan a la Unesco. En España, el Ministerio somete cada propuesta a votación en el Consejo de Patrimonio Histórico, donde están representadas las comunidades autónomas. Y es ahí donde se sitúa el obstáculo, vienen a decir: en la dificultad de que un hecho cultural cuya denominación interpela a una sola comunidad pueda hacerse con los suficientes apoyos. En todo este proceso “se valoran y priorizan las candidaturas con más de una autonomía implicada”, hace notar Jordi Tresserras, presidente de Icomos, órgano asesor de la Unesco. Y desde la Plataforma temen que, de no renunciar al gentilicio, su proyecto pueda quedarse en un cajón por tiempo indefinido.

Más posibilidades

El Ministerio de Cultura niega a EL PERIÓDICO que haya pedido específicamente que no se incluya el término “catalana” en la candidatura, aunque sí que admite que en las dos reuniones que ha mantenido con los promotores les ha trasladado que “tendría más posibilidades” de prosperar una candidatura “internacional” y que “agrupe a varias comunidades autónomas”. Como ejemplo pone el de la jota, que fue apoyado por 15 autonomías. Apunta, además, que la rumba es “un estilo musical con diversas variantes” y que la cubana está ya declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El Ministerio recuerda que un país solo puede presentar una candidatura cada dos años. En la actualidad, están en proceso las de la jota, la cultura sidrera, la trashumancia y las alfombras de flores. Por parte de la Plataforma afirman que Cultura vería con buenos ojos que presentaran la rumba como “española o de España” y que formara equipo con la rumba flamenca. Así se les hizo saber, precisa Sicus Carbonell, líder del grupo Sabor de Gràcia, en una reunión telemática mantenida el 29 de mayo.

Ese cambio de denominación, ignorar el gentilicio ‘catalán’, es considerado inaceptable por la Plataforma, que apela al carácter histórico de la forma ‘rumba catalana’ y subraya que está avalada por la musicología. La rumba flamenca, argumentan, responde a otras técnicas musicales y a otro bagaje. El flamenco en su conjunto obtuvo la declaración de la Unesco en 2010, pero entre sus palos o subgéneros no incluyó la rumba flamenca. “Lo cual no es culpa nuestra. Podrían proponer ahora a la Unesco que la añadieran bajo el paraguas del flamenco, en lugar de pretender mezclar una rumba con la otra”, indica Carbonell.

Un carril más directo

La Plataforma hace notar que existe un carril más directo para que su candidatura pueda prosperar: que el gobierno la considere como “cuestión de Estado”, lo cual le ahorraría tener que pasar por la votación en el Consejo de Patrimonio Histórico (donde, después del 28-M, abundan los gobiernos autonómicos de tono azulado y con variables acentos de Vox). Hay precedentes, deslizan: las declaraciones a favor del Risto Caído, yacimiento arqueológico de los aborígenes canarios (precipitada por un acuerdo del PP y Coalición Canaria), o de las Fallas de València (un logro, apuntan, de la entonces alcaldesa Rita Barberà). Estiman que es una cuestión de voluntad política.

Y es aquí donde la Plataforma mueve pieza y establece contacto con el partido de gobierno en Catalunya, ERC, que se muestra dispuesto a defender su causa. Hasta el punto de incluirla en la carpeta de temas pendientes a resolver en su interlocución con el PSOE. De hecho, la plataforma espera que los partidos aprovechen la negociación de la investidura para poner esta cuestión encima de la mesa y acelerar su resolución. “Cuando le contamos lo que estaba sucediendo, Oriol Junqueras se puso las manos en la cabeza”, explica Amadeu Valentí, que ve una “amenaza” en la advertencia ministerial de que, si persiste en el gentilicio ‘catalán’, el proyecto podría quedarse congelado durante años.

Fuentes de ERC, con quien se reunió la plataforma para pedirle que hiciera “gestiones a nivel estatal”, aseguran que el planteamiento ministerial “no tiene sentido” y que no se puede perder un “activo cultural por la fobia a la palabra ‘catalana’”. Los contactos con el PSOE se pusieron en marcha, aunque el contexto electoral no ha jugado a favor de agilizar el tema.

Apoyo del Parlament

Los republicanos aseguran que en el Parlament se ha actuado siempre al unísono con el PSC, con quienes los impulsores mantienen buenas relaciones y que nunca ha puesto ninguna pega a los términos en los que se planteó la candidatura. De hecho, cuando el pasado 12 de abril la comisión de Cultura de la institución votó a favor de declarar la rumba catalana Patrimonio de la Humanidad, lo hizo a partir de una propuesta de resolución que presentaron los socialistas y que recibió el apoyo unánime de todos los partidos.

Y poco después, el 3 de mayo, el Parlament dio apoyo a la candidatura a la Unesco con una declaración formada por el PSC, ERC, Junts, CUP, En comú Podem y Ciutadans que fue celebrada justo después del pleno en el Saló de Passos Perduts de la institución con la insólita estampa los diputados bailando la canción de Peret ‘Gitana hechicera’. “Siempre hemos avanzado conjuntamente”, resumen desde ERC, que añaden que la ‘conselleria’ de Cultura ya ha culminado la parte que le correspondía y que ahora es el Ministerio quien tiene la potestad de decidir qué candidaturas presenta. "Hagamos lo que haga falta para que la candidatura tenga el mayor éxito", defienden desde el PSC.

Incluso si el temor es que la candidatura no reciba el apoyo del Consejo de Patrimonio -donde las autonomías tienen representación-, desde ERC insisten en que hay vías para que el Estado la proponga si así lo decide. “La rumba ha nacido donde ha nacido, en la calle de la Cera de Barcelona”, recuerdan fuentes de ERC. “Nadie discutirá las raíces del flamenco y, en cambio, resulta que si pones ‘catalana’ tienes problemas. La rumba cubana y la congoleña están reconocidas y la catalana es la única que no lo está”.

Apuntan desde la Plataforma que en Junts también están dispuestos a batallar igualmente por la rumba catalana y a incluir la exigencia en su agenda de negociaciones. Lluís Puig, el que fuera ‘conseller’ de Cultura, fue años atrás mánager de Sicus Carbonell. Insisten en que hablamos de un género musical asociado a la convivencia, transversal y no ligado a ninguna ideología. “La rumba catalana hace bailar a todo el mundo”, destaca Carbonell, y Amadeu Valentí deja claro que no piensan ceder. “No estamos solos, y por la memoria de mí tío (Peret), de mi padre (Chacho) y de todas las familias rumberas, no vamos a renunciar a la denominación de rumba catalana, pase lo que pase”.