Instalación artística

Albert Serra reúne a Hitler, Goethe y Fassbinder en la película de 101 horas 'Els tres porquets'

El centro Fabra i Coats de Barcelona expone-proyecta una obra magna del inabarcable autor catalán que creó para el Documenta de Kassel de 2012

Entrevista con Albert Serra, cuya película ’Els tres porquets’, de 101 horas de duración, se muestra en la Fabra i Coats. / FOTO Y VÍDEO: GUILLEM ROSET / ACN

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Quim Casas

La palabra imposible no existe para Albert Serra. En 2012 fue invitado por Documenta de Kassel para crear una obra que ya no puede catalogarse ni de arte moderno, ni de cine, artefacto expositivo o instalación. En todo caso, una amalgama de todo ello o una nueva propiedad artística. Serra se dedicó durante los 100 días que duró el certamen a filmar, montar y proyectar una hora cada día de un proyecto titulado ‘Els tres porquets’, que nace de tres libros de conversaciones con el poeta J. W. Goethe, el dictador Adolf Hitler y el cineasta Rainer Werner Fassbinder. Se ha visto la obra-composición entera de 101 horas de duración en dos ocasiones, en Alemania. Ahora recala en el Fabra i Coats Centre d’Art Contemporani de Barcelona, donde se exhibirá desde el sábado hasta el 12 de febrero del próximo año.

Inabarcable. Esta palabra la repitió varias veces Serra durante la presentación de esta obra magna que puede verse por primera vez con subtítulos en catalán gracias al apoyo del Goethe Institute y el Departament de Cultura de la Generalitat. Tres pantallas colocadas triangularmente, en un espacio adornado con alambradas entre cuyas púas aparecen objetos orgánicos que simulan fragmentos de cerdos, proyectan estas 101 horas en las que, en cuidadas composiciones visuales, Goethe, Hitler y Fassbinder hablan en boca de actores no profesionales. “Todos los intérpretes son trabajadores de Documenta y gente que me encontré allí”, explica Serra. El poeta y el dictador nazi están interpretados por un mismo actor, mientras que del director de ‘Las amargas lágrimas de Petra von Kant’ se hacen cargo distintas personas.

El Hitler de 'Els tres porquets' de Albert Serra

Albert Serra

¿Tres personalidades completamente distintas? “No tienen nada en común, al margen de la megalomanía de los tres, pero sí que comparten algunos temas”, comenta el autor de ‘Pacifiction’. Los intérpretes no conocían los textos previamente. Para Serra, los actores son “una especie de membrana que recoge algo, como en la mayoría de mis filmes. No había tiempo de crear una dramaturgia controlada”. La película-instalación-evento recoge en imágenes rodadas en bares abandonados de los años 60, parques o lugares utilizados por los nazis para sus mítines, lo que Serra define como “un montón de restos de la historia, un magma de palabras: los textos son interpretados, no leídos, en una especie de monólogo interior medio inconsciente”.

El Fassbinder de 'Els tres porquets' de Albert Serra

/ Albert Serra

Una película infinita

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La puesta en escena debía ser rápida, inmediata: “Cada día filmábamos algo más de una hora de metraje, eso nos imponía una gran disciplina y adaptarnos al actor, estar al servicio de su inspiración. Se producía una tensión que para mí es garantía de intensidad en el rodaje”. ‘Els tres porquets’ dura 101 horas, que el espectador puede consumir como le venga en gana. De hecho, es una película infinita. Un rodaje titánico correspondido con un trabajo igual de titánico por parte de los 108 traductores que han participado en la traducción y subtitulado al catalán.

El Goethe de 'Els tres porquets' de Albert Serra

/ Albert Serra

Los 10 años transcurridos desde la experiencia en Kassel juegan a favor de la idea central de la obra, revitalizar la historia hablando del pasado. Buena parte de las conversaciones con Hitler, que pertenecen a 1942 y 1943, giran en torno a su obsesión con Rusia y Ucrania. Goethe ya hablaba a finales del siglo XVIII de las utopías del estado. Fassbinder expuso en su cine la oscuridad de la posguerra alemana. Una década después de su gestación, con el conflicto entre Rusia y Ucrania, el Brexit y el auge de la extrema derecha, ‘Els tres porquets’ resulta aún más vigente y lacerante.