Entrevista

Ludovic Morlot: "Para brillar a nivel internacional hace falta brillar primero a nivel local"

  • El director francés, de 49 años, nuevo titular de la OBC, ofrece su primer concierto este viernes con la orquesta tras su nombramiento. El Auditori se convertirá en su nuevo hogar a partir de la próxima temporada.

  • Ha dirigido prestigiosas orquestas internacionales y es director emérito de la Sinfónica de Seatle, con quien grabó premiados discos, entre ellos 'Become Ocean', de John Luther Adams.

 Ludovic Morlot , nuevo director de la OBC, en el Auditori.

Ludovic Morlot , nuevo director de la OBC, en el Auditori. / Ferran Nadeu

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Tenía otras ofertas pero eligió tomar las riendas de la OBC. ¿Cuál fue el motivo?

El 'timing' a veces es importante. Son muchas las variables que uno tiene en cuenta. A veces, no sabes porqué pero tienes ganas de ir más lejos en una relación. Cuando dirigí la OBC por primera vez sentí algo formidable, noté que había mucho potencial. Siento que las orquestas están en el centro de la vida cultural y siempre he tenido gran afinidad con Barcelona, a la que solía venir cuando vivía en Francia.

Siguió su intuición.

Fue una combinación de varias cosas. Me gustaron los músicos de la orquesta y también el equipo a su alrededor. Tengo experiencia suficiente para saber que las producciones artísticas solo salen adelante si tienes junto a ti a un equipo sólido. Me gustó lo que vi en Barcelona y eso que vine cuando la pandemia ponía muchas limitaciones. Hubo buena química con la orquesta. No hubo flechazo pero sí detecté en seguida el gran potencial de una formación con el que puedo construir algo interesante para la ciudad.

¿Qué considera más importante para la OBC? ¿Lograr premios importantes por sus grabaciones discográficas como hizo usted con la Sinfónica de Seatle, realizar giras internacionales o estrenar piezas impactantes?

Lo principal es lograr la excelencia artística. Hay que empezar por lo primordial. Para brillar a nivel internacional hace falta brillar primero a nivel local. Lo primero es construir algo para la comunidad catalana. En Seatle todo empezó así, pensando primero en el éxito entre el público local. Eso atrajo el interés internacional e hizo posible el éxito. El 'streaming' y las grabaciones son dos excelentes herramientas con las que cuenta la OBC, pero lo principal es la base: la educación. Solo me interesa el foco internacional cuando seamos relevantes para el público local que es mi prioridad.

¿El programa de esta semana es representativo de lo que veremos en las próximas temporadas?

No. Este programa lo escogí pensando en el amor, uno de los temas de la temporada centrada en 'Amor y Odio'. Este es un programa poco habitual porque tiene desde el tercer movimiento de la 'Tercera sinfonía' de Mahler' , el homenaje amoroso que Betsy Jolas hace a Leipzig, la ciudad de Schumann, de Mendelssohn y de Bach, de quien incluyo uno de los 'Conciertos de Brandemburgo'. También hay piezas de Schumann y de Elliot Carter ideales para el solista del concierto, el pianista Pierre-Laurent Aimard. Él y yo conocimos a Carter al final de su vida. Me sabe mal que haya dejado de tocar su música desde que murió. Tenía que haber un lado franco-americano en el programa, por eso están Jolas y Carter.

¿Algún avance sobre lo que escucharemos las próximas temporadas?

Antes de elaborar los programas debo conocer mejor a la orquesta. He de mirar si hay algo que falte a nivel de repertorio y también abrazar la música que se hace aquí. Conozco a Leonardo Balada, porque coincidí con él en EEUU y también a compositores como Bernat Vivancos y Joan Magrané, pero he de explorar más. Me interesa descubrir músicas, diferentes estilos y géneros. Ya he visitado el Museo de la Música y los archivos que visitaré a menudo para ponerme al día cuanto antes.

"Hay que ofrecer variedad al público, hay que ser versátil, abrir tantas perspectivas como sea posible"

¿Hay algo que encuentre a faltar en las últimas temporadas de la OBC?

Noto que yo llevo más repertorio francés y eslavo en mi ADN. Quiero que ellos también lo incorporen. La música contemporánea me interesa, pero lo principal es que los músicos se identifiquen con lo que presentan. Y, ¿por qué no hacer más música antigua? Hay que ofrecer variedad al público, hay que ser versátil, abrir tantas perspectivas como sea posible respetando la tradición que nos gusta pero con un equilibrio diferente.

¿Se instalará en Barcelona?

Por el momento residiré en Los Ángeles porque mi familia está allí. Nuestra hija pequeña tiene 16 años, así que pronto tendré más libertad para viajar. La idea es instalarme en Barcelona, reducir mis compromisos y tener más tiempo para estar aquí donde tendré una segunda residencia, que me permitirá quedarme más allá de las 11 semanas de trabajo con la OBC.

¿Añora su etapa como violinista?

No. Tuve la suerte de tocar con orquestas en Londres pero la transición entre músico y director llegó pronto. Me siento un privilegiado con mi trabajo. La pandemia ha complicado los viajes, eso ya no es tan agradable como antes pero hoy más que nunca apreciamos el sonido de una orquesta: compartir las emociones que desprende la música es un auténtico privilegio.

"Mi rol no consiste en imponer ideas, se trata de sugerir, de convencer a los músicos. Es un poco como pasa con los niños cuando les educas"

¿Qué ha cambiado más en el mundo de la dirección?

La manera en la que trabajas con el grupo ha cambiado. Ahora se trabaja más en equipo, en colaboración, aunque es cierto que al final estás solo en el podio en el concierto. Mi rol no consiste en imponer ideas, se trata de sugerir, de convencer a los músicos. Es un poco como pasa con los niños cuando les educas. Es mejor convertir algo en atractivo para que tu hijo lo haga que obligarle a hacer algo que no quiere. Al final en una orquesta todos hemos de estar al servicio del compositor.

¿Piensa incluir ópera en la OBC? Es un buen conocedor del género.

La dimensión lírica ha sido importante para mí. Al fin y al cabo todos los instrumentos, sea una flauta o un violín, intentan imitar la voz. Pero ya veremos. Lo cierto es que adoro el bel canto pero no me verá dirigir Puccini. Prefiero Wagner, Debussy, Poulenc, Mozart y Rameau y también el repertorio contemporáneo porque tiene una riqueza maravillosa.

¿Cuál ha sido el momento más complicado en su carrera?

Cuando compatibilicé la dirección en La Monnaie, la ópera de Bruselas, mientras tenía a mi familia en Seatle y era joven. A nivel personal fue duro. Me arrepentí de haber asumido tanta responsabilidad porque llevar una casa de ópera es un desafío y me faltaba experiencia.

"Lo mejor es esa compenetración con la orquesta que recuerda a la de esas relaciones donde no necesitas hablar para entenderte"

¿Y el mejor momento?

Aquellos minutos que a veces se logran de comunión total con la música entre la orquesta y el público. Como artista sientes que te fundes con la música y desapareces. Evidentemente, dirigir la Filarmónica de Berlín fue espectacular pero, insisto, lo mejor son esos momentos de verdadera complicidad con la orquesta, con esa compenetración que recuerda a la de esas relaciones donde no necesitas hablar para entenderte. Es algo que llega con el tiempo. Durante los últimos 15 años he tenido la suerte de trabajar regularmente con orquestas como las de Seatle, Boston y la BBC Phil.

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Su contrato en Barcelona es por cuatro años. ¿Será suficiente?

Cuatro años es muy poco pero espero que podamos seguir con esta aventura más allá. Simon Rattle me advirtió de que mi predecesor en Seatle había estado casi 30 años en el puesto y que yo necesitaría al menos cuatro para que la orquesta empezaran a responder a mis deseos en cuanto a estilo y sonido. En Seatle, entre el sexto y el octavo año noté que la música salía sin esfuerzo.