Exposición sobre un misterioso creador

El escurridizo Banksy se infiltra en el Disseny Hub Barcelona

  • Llega al museo del diseño de la capital catalana la exposición con más de 70 obras originales del enigmático artista británico de identidad desconocida

  • La muestra internacional recala en la ciudad en una visita que ofrece además un espacio audiovisual e inmersivo, fotos, grabados y una reproducción de su estudio

Exposición de Banksy en el Disseny Hub Barcelona. / Ferran Nadeu

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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La oscuridad no permite vislumbrar su rostro. Es un encapuchado vestido totalmente de negro, sentado en una silla rodeado de obras y pinturas en su estudio. Es un maniquí, claro, pues encarna al escurridizo, misterioso y rebelde artista de Bristol, Banksy, en una recreación de su lugar de trabajo que recuerda cómo este creador surgido del arte urbano sigue guardando con absoluto celo su identidad real pese a que sus obras cotizan cifras millonarias en subastas y galerías con su mensaje crítico con el sistema, el capitalismo o la guerra. Enfrente, en una vitrina, una solitaria lata de pintura en espray, también negra, firmada por él mismo. "Es una obra de arte que se vende por miles de euros y es como si ironizara sobre ello: ¿quién es capaz de pagar miles de euros por un bote de pintura? Es un signo de que algo no va bien en el mundo contemporáneo", explica Alexander Nachkebiya, comisario de la gran exposición ‘Banksy. The Art of Protest’, que acaba de abrir sus puertas en el Disseny Hub de Barcelona con más de 70 piezas originales, procedentes de colecciones privadas de todo el mundo, varias de ellas inéditas y que se exhiben por primera vez en la capital catalana, como el citado bote de espray. 

Muchas contradicciones    

Puede parecer paradójico que exista una gran exposición en gira mundial como esta, que ya han visto tres millones de personas, sobre un artista que defiende su independencia del circuito tradicional del arte. De hecho una de las salas está dedicada a la icónica ‘Niña con globo’, globo en forma de corazón, símbolo de esperanza. Junto a un original de la serie y un vídeo que recuerda cómo en Sotheby’s, en 2018, nada más venderse por 1,2 millones de euros, se autodestruyó en plena subasta convirtiéndose en ‘El amor está en la papelera’, pieza que se revendió el pasado octubre por la cifra récord de 21,25 millones de euros. "Pero Banksy no ha dicho que no quiera entrar en el mercado del arte. Él vende su obra y hay coleccionistas privados que la compran. Lo que ocurre es que mucha gente tiende a verle como un filántropo artista, pero es un artista cuyas obras hechas en la calle lograron una gran repercusión, pero en su estudio hace reproducciones y otras obras nuevas y las vende en el mercado. Es otra forma de transmitir su mensaje", apunta Rafael Giménez, director de Sold Out, empresa promotora que coproduce la muestra junto al Museu del Disseny y el Ayuntamiento de Barcelona. 

Ferran Nadeu

El comisario, para quien Banksy es un "genio con muchas contradicciones" -"es ¿un genio o un vándalo?, ¿un artista o un empresario?, ¿un provocador o un rebelde?"-, se pregunta, apunta que cuando montó su primera exposición sobre él, en 2018 en Moscú, "en la calle nadie conocía al artista pero sí recordaban ‘Niña con globo’. Era cuando hacía obras en la calle que muchos propietarios de las paredes en que pintaba las extrajeron y vendieron a coleccionistas". Esas piezas ya no están en la calle, pero "ahora su arte sí puede ser visto por la gente en un museo". De hecho, recalca, "ha ido cambiando su forma de actuar e interactuar. Ahora está en un momento de transición: primero pasó de la calle a las galerías y ahora lo está haciendo de las galerías a los museos".    

Con piezas que "hablan al alma y el corazón de las personas", dice Nachkebiya, e invitan a reflexionar sobre la globalización, el consumismo, las guerras, el poder de la política y la religión, la lucha de clases, la crisis migratoria o la crisis climática, la de Barcelona no oculta el aviso de que es una exposición "no autorizada" por Banksy. Aunque todas las obras que incluye sí han sido autentificadas por Pest Control, empresa creada por el propio artista en 2008 para certificar cuáles son genuinas y cuáles no y que también se ocupa de vender sus obras y gestionar el negocio. Los beneficios de esta muestra, que puede verse hasta el 13 de marzo de 2022 en el museo de la plaza de las Glòries, se reparten entre los coleccionistas que han aportado las obras, la productora del comisario y los promotores que cubren con los gastos que genera.   

"Es elección del artista si aprueba o no una muestra y debemos respetarla. Aunque estaríamos encantados de que participase. Y los coleccionistas que han comprado las obras tienen derecho a enseñarlas si quieren", opina Nachkebiya. 

Las "odiadas y perseguidas" ratas

Destaca el comisario algunas de las novedades de la muestra barcelonesa. Dos de ellas pueden verse gratuitamente en el vestíbulo del Disseny Hub sin necesidad de visitar la exposición. Se trata de dos piezas callejeras de gran tamaño que estaban ubicadas originariamente en paredes de edificios y que se vendieron a coleccionistas privados, devueltas ahora a la vista del público. Una es ‘Pissing Guard’, un guardia real británico orinando, dibujado en una esquina de un edificio de Londres. La otra, ‘Out of Bed Rat’, pintada en Los Ángeles y protagonizada por su icónica rata. El propio Banksy, en su libro de 2005 ‘Wall and piece’, afirma que hay al menos 32 representaciones de ratas diferentes pintadas en Reino Unido y Alemania. "Existen sin ningún permiso. Son odiadas, cazadas y perseguidas. Viven en una silenciosa desesperación en medio de la suciedad y, sin embargo, son capaces de poner de rodillas a civilizaciones enteras. Si eres sucio, insignificante y nadie te ama, entonces las ratas son el modelo definitivo a seguir", afirma estableciendo un paralelismo con estos animales callejeros, que sobreviven en cualquier situación, y los humanos, que intentan sobrevivir en las condiciones que el sistema crea.   

Otra obra no vista es el lienzo ‘Lenin en patines’, unos patines de Nike, que convierten al líder de la Revolución rusa en una marca. "Banksy cogió su imagen de la creada por un pintor en los años 60 y que se expone en una galería de Moscú -explica el comisario-. Es un ejemplo más que demuestra que es un artista cultivado, que ha estudiado, que tiene una cultura y un conocimiento de los clásicos pero también del arte pop, de Warhol, del arte urbano o del estilo soviético. Su obra tiene todo un contenido cultural". 

Discotequero casco policial

A la vez, añade, "su trabajo es un desafío para el sistema, una protesta, una marca extremadamente bien construida, un misterio, una desobediencia a la ley". En ello encaja otra de las piezas inéditas. La escultura realizada con un caso de policía antidisturbios que el artista cubrió de espejitos como los de una bola de discoteca, potenciado por un juego de luces. "Algunas personas se hacen policías porque quieren hacer del mundo un lugar mejor. Otras personas se hacen vándalos porque quieren hacer del mundo un lugar más atractivo", reza de las frases de Banksy respecto al arte urbano. En otra, sobre los políticos, dice: "No hay nada más peligroso en este mundo que alguien que quiere hacer de él un lugar mejor".

No abandona la ironía ante el consumismo: "No podemos hacer nada para cambiar el mundo hasta que el capitalismo se desmorone. Mientras tanto, debemos ir todos a comprar para consolarnos". Y ahí su sátira de la Navidad, ‘Cristo con bolsas de la compra’.

Fotos del amigo y agente

No faltan secciones sobre el Walled Off Hotel de Palestina que llenó de obras para remover conciencias ante el muro construido por Israel, o Dismaland, el macabro parque de atracciones que creó en el sur de Inglaterra. Acompañan a las obras -óleos, esprays, esculturas, grabados...- y las serigrafías de edición limitada, fotos, vídeos y un mapamundi que localiza sus piezas urbanas en distintos países. También las imágenes del fotógrafo Steve Lazarides, al que en 1997 le ofrecieron retratar cómo trabajaba Banksy (no esperen ver su rostro) y que se convirtió en su amigo y su primer 'manager' durante una década. Otra instalación multimedia permite reflexionar sobre el peligro del control por parte de gobiernos que suponen las omnipresentes cámaras de vigilancia.

Cierra la muestra un espacio audiovisual inmersivo y la posibilidad de enfundarse unas gafas de realidad virtual para, siguiendo los pasos del huidizo artista, ver sus piezas calle a calle, ciudad a ciudad.

Los otros 'banksy' de BCN

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De hecho, hasta el 31 de diciembre de 2022 también es posible experimentar en Barcelona, en el Espai Trafalgar, otra inmersión en la obra de Banksy, pero a través de la exposición con un centenar de obras piratas, realizadas por otros artistas y no autorizadas por él. Y cinco de sus obras, estas autorizadas, forman parte de la colección del recién estrenado Moco Museum, en la calle de Montcada.

'Banksy. The Art of Protest'

Disseny Hub Barcelona  

Comisario: Alexander Nachkebiya

 Hasta el 13 de marzo de 2022