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Furor por el cine fantástico: Sitges 2021 agota casi todas sus entradas a la venta

Fotograma de ’Mona Lisa and the blood moon’, de Ana Lily Amirpour, película inaugural de Sitges 2021

Fotograma de ’Mona Lisa and the blood moon’, de Ana Lily Amirpour, película inaugural de Sitges 2021 / El Periódico

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Julián García
Julián García

Periodista

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La edición del 2020 del Festival de Sitges fue tibia, extraña, como todo lo que tuvo lugar en los meses más duros de la pandemia. Solo el empeño abnegado de sus responsables, y la pasión indómita de los aficionados al cine fantástico, permitieron su celebración a la espera de tiempos mejores. Este año sigue habiendo pandemia, pero se percibe un cierto regreso a la normalidad, así que el entusiasmo por Sitges y su bacanal anual de fantasía y terror parece haberse desbordado de nuevo entre los fans. “Este año, la demanda de entradas es brutal. Hay muchas sesiones que están prácticamente agotadas. Se nota que hay ganas de festival”, afirmó su director, Ángel Sala, en la rueda de prensa de presentación de su 54ª edición, que tendrá lugar del 7 al 17 de octubre.

Solo una observación: las estrictas normas sanitarias aplicadas por el Procicat reducen el aforo de las salas al 70%, lo que ha provocado serios quebraderos de cabeza a la organización a la hora de encajar la fuerte demanda de entradas. "Ojalá estos días cambiara la normativa y se permitiera ampliar los aforos. Para nosotros sería auténtico oxígeno", apuntó Mònica García, directora de la Fundació Sitges-Festival Internacional de Cinema de Catalunya. A su lado, Sala especificó que apenas quedan ya entradas para los primeros días, los que coinciden con el superpuente del 12 de octubre, y los del último fin de semana: "Hemos vendido en una semana el equivalente a todo el 2020".

La mirada femenina del género

“Este año volvemos a disponer de una oferta muy amplia que abarca todas las tendencias del fantástico contemporáneas”, explicó Sala. De entrada, esta edición dirigirá uno de sus focos principales a la mirada femenina del cine de género, saludable fenómeno en expansión en todo el mundo (excepto en España). Así, y por primera  vez en sus 54 años de historia, Sitges se inaugurará el jueves 7 con una película dirigida por una mujer, ‘Mona Lisa and the blood moon’, de Ana Lily Amirpour, cineasta estadounidense de origen iraní cuyos dos largometrajes anteriores, ‘Una chica vuelve a casa sola de noche’ y ‘The bad batch’, ya se habían visto en su día por Sitges.

Además del filme de Amirpour, Sitges presentará diversos títulos en clave femenina, entre ellos 'Earwig', de Lucile Hadzihalilovic, premio especial del jurado en San Sebastián; la esperadísima ‘Censor’, debut de la galesa Prano Bailey-Bond; y, por supuesto, 'Titane', la flamante Palma de Oro en Cannes de Julia Ducournau. “En Sitges siempre hemos sido muy sensibles a la presencia de la mujer en el cine de género. No en vano, aquí han ganado el gran premio ‘The invitation’ de Karyn Kusama y ‘Surveillance’ de Jennifer Lynch; esta última hace ya bastantes años, en 2008”, contextualizó Sala.

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Festival de vocación desmesurada y por tanto inabarcable para los simples mortales, Sitges 2021 ofrecerá títulos especialmente anhelados por los seguidores del cine de género, como 'Last night in Soho', de Edgard Wright, 'Prisoners of the Ghostland', de Sion Sono, 'In the Earth', de Ben Weathley', 'Lamb', de Valdimar Jóhannsson, ‘The deep house’, de Alexandre Bustillo y Julien Maury, 'El caballero verde', de David Lowery', o 'Veneciafrenia', de Álex de la Iglesia, en el que será su estreno mundial. Y habrá premios para Belén Rueda, para Carlos Saura, para Roque Baños, para Mamoru Hosoda y para Nick Antosca, entre otros, en lo que significará, en cuanto alfombra roja y presencialidad, otro síntoma de anhelada normalidad.