A los 86 años

De Raphael a la icónica carantoña "milana bonita": muere el cineasta Mario Camus

  • El director de 'Los santos inocentes' realizó su última película en 2007 y lamentaba no haber logrado financiación para un último trabajo

Mario Camus, en el 2010, cuando la Academia de Cine le otorgó el Goya de Honor.

Mario Camus, en el 2010, cuando la Academia de Cine le otorgó el Goya de Honor. / AGUSTÍN CATALÁN

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Quim Casas

Aunque dirigió 29 largometrajes, dos películas para televisión y seis series, quizá sea ‘Los santos inocentes’ el filme por el que el director Mario Camus, fallecido este sábado a los 86 años en su Santander natal, pasará a la historia de un cine español en el que estuvo muy activo desde la década de los 60 hasta inicios del presente siglo.

‘Los santos inocentes’, adaptación de la novela homónima de Miguel Delibes, compitió en el festival de Cannes de 1984 y obtuvo el premio de interpretación masculina compartido para dos sus dos principales protagonistas, Francisco Rabal y Alfredo Landa. En el imaginario relacionado con el cine rural y mesetario español, la imagen de Rabal hablando a su grajilla y diciéndole "milana bonita", es realmente icónica. Su otro gran éxito internacional fue ‘La colmena’, según la novela de Camilo José Cela, que le reportó el Oso del Oro en el festival de Berlín en 1982.

Asociado al Nuevo Cine español de finales de los años 50 que lideraron directores como Carlos Saura -con quien escribió los guiones de ‘Los golfos’ y ‘Llanto por un bandido’-, Miguel Picazo y Basilio Martín Patino, Camus debutó con el corto ‘El borracho’ en 1962. Al año siguiente ya había realizado su primer largometraje, ‘Los farsantes’, curiosa historia sobre un grupo de teatro que es contratado por unos burgueses para que les diviertan en su finca. Pese a realizar en esta primera época cintas de notable interés como ‘Young Sánchez’ (1963), un relato de boxeo ubicado en Barcelona y L’ Hospitalet, o ‘Con el viento solano’ (1965), drama social en ambientes gitanos protagonizado por Antonio Gades, el nombre de Camus quedaría indefectiblemente ligado al de Raphael, al que dirigió en tres películas cuando el cine intentó rentabilizar la popularidad del cantante: ‘Cuando tú no estás’ (1966), ‘Al ponerse el sol’ (1967) y ‘Digan lo que digan’ (1968), las dos última coprotagonizadas con Serena Vergano, musa de la Escuela de Barcelona, un estilo cinematográfico opuesto al del cine mesetario. Raphael, como los Beatles o Elvis Presley, aceptó el juego: los filmes servían para promocionarle a la vez que tenían un velado cuestionamiento del estrellato musical a partir de argumentos en los que se mezclaba la realidad del cantante con la ficción.

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Camus continuó lidiando con iconos de la época -Sara Montiel en la desaforada ‘Esa mujer’ (1969), escrita ni más ni menos que por Fernando Vizcaíno Casas y Antonio Gala- y empezó a alternar cine y televisión en la década de los 70: cintas de ambigua sexualidad en pleno tardofranquismo como ‘Los pájaros de Baden-Baden’ junto a series tan populares como ‘Los camioneros’ y ‘Curro Jiménez’, ambas con Sancho Gracia como ‘action hero’ catódico español. Su etapa más literaria se inicia a primeros de los 80 con la miniserie ‘Fortunata y Jacinta’, según la obra de Pérez Galdós, y ‘La colmena’, filme que marcaría un estilo de cine más pesado, oral, fundamentado en grandes repartos y un respeto excesivo a los textos originales: Delibes en ‘Los santos inocentes’, García Lorca en ‘La casa de Bernarda Alba’, Eduardo de Mendoza en ‘La ciudad de los prodigios’. No desdeñó el cine de aventuras -‘La vuelta de El Coyote’- o las reflexiones sobre el terrorismo –‘La rusa’, ‘Sombras en una batalla’ y ‘La playa de los galgos’. Rodó su última película, ‘El prado de las estrellas’, en 2007, y cuatro años después recibió el Goya de Honor por el conjunto de su carrera.

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