LO QUE NO SABÍAS DE...

Las curiosidades del drama de extrarradio 'Chavalas'

  • La película tiene muchos detalles personales de sus autoras y el banco donde rodaron era el mismo donde ellas se sentaban

  • Debieron cambiar algunas de las escenas rodadas tras el confinamiento para mantener la distancia de seguridad

  • Las actrices tuvieron que bailar y cantar una canción sin escucharla de fondo para evitar problemas de sonido

Carol Rodríguez Colás (centro), con las cuatro actrices de la película.

Carol Rodríguez Colás (centro), con las cuatro actrices de la película. / FERNANDO ALVARADO / EFE

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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Resulta estimulante comprobar cómo, en los últimos años, van apareciendo nuevas directoras de cine catalanas que aportan su talento a este arte. La última en llegar es Carol Rodríguez Colás, que acaba de estrenar su opera prima, un elogio del extrarradio titulado Chavalas, escrita por su hermana Marina y basada en las experiencias de ambas. Es una comedia dramática juvenil al servicio de cuatro excelentes actrices encabezadas por la espléndida Vicky Luengo (Antidisturbios), pero que también cuenta con la presencia de Elisabet Casanovas (Merlí), Carolina Yuste (El cover) y Ángela Cervantes (Com si fós ahir), además de los veteranos José Mota o Cristina Plazas.

La protagonista es Marta, una chica que aspira a triunfar como fotógrafa y vive en un ambiente artístico e intelectual en Barcelona. Pero pierde su empleo y se ve obligada a regresar, contra su voluntad, a su barrio natal en Cornellà. Allí se reencontrará con sus antiguas amigas, con sus padres y los vecinos. Reniega de su pasado pero no le queda más remedio que volver a él. Sin embargo, en ese lugar tendrá que encontrarse a sí misma y hallar su propio camino. Es una película tierna, que hablar de no avergonzarse de los orígenes y que emociona en muchos momentos. Una cinta fresca, muy espontánea y creíble que se ve con agrado y simpatía. Estas cualidades la llevaron a llevarse varios premios en el Festival de Málaga. Su directora nos explica las anécdotas del rodaje.

-Muy personal. “Aún soy joven y no me da la vida para hacer una autobiografía, pero la película tiene muchas cosas personales: mi barrio, el edificio donde crecí o el nombre de mi mascota, Liebre, una tortuga que murió y que la bautizó así mi padre. También las conversaciones de Marta (Vicky Luengo) con sus padres son muy parecidas a las nuestras. Mi hermana, guionista del filme y yo, hemos hecho un viaje como el de la protagonista, de la vergüenza de clase al orgullo periférico”.

-Trabajo previo. “Antes de rodar, las cuatro protagonistas tuvieron una semana de ensayos pero, previamente, habían quedado mucho entre ellas para compenetrarse. Vicky y Carolina viven en Madrid y también se vieron antes. Sabían perfectamente que la esencia era la química que hubiera entre ellas y se esforzaron mucho para crear vínculos y hoy en día son muy amigas”.

Buscaban un piso representativo de alguien que ama las frases de Mr. Wonderful.

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-Un piso Wonderful. “La decoración del piso de las chicas queríamos que fuera representativa de alguien que ama las frases de Mr. Wonderful, tiene ese punto naif. Pero, a la vez, Bea es una mujer inteligente, con una carrera profesional importante, había ese contraste y que viviera en un piso de Cornellà, heredado de sus abuelos, y con puertas de los años 90”.

-Aprendiz de fotógrafa. “Vicky no tuvo que aprender nociones de fotografía para su personaje, pero sí que la ayudó Lourdes Basolí, que es la autora de las fotos que se despliegan al final. Vino varias veces al set y le enseñó como coger la cámara y disparar para que fuera verosímil”.

La fotógrafa de la película enseñó a Vicky Luendo a usar la cámara.

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-Un bar real. “El edificio donde está situado el bar Boquerón existe, pero no se llama así, es la Peña Castilla-La Mancha. Si alguien quiere visitarla, que sepa que está ubicada allí”.

-Un banquete postpandémico. “La escena del banquete de la boda fue rodada tras la pandemia. La primera parte del rodaje fue del 1 al 13 de marzo y tuvimos que interrumpirlo debido al confinamiento. Cuatro meses después lo reanudamos, en junio, y me encontré con el problema de que no podía rodar con figurantes y la protagonista en la misma toma, por lo que no quedó más remedio que jugar con el plano y el contraplano. También afectó a la escena de Vicky y Carolina con el chico en el colchón, en la que debían hacer un trío pero, como tenían que mantener la distancia de seguridad lo cambiamos y es cuando Vicky le da con la escoba”.

El filme se rodó en la misma Cornellà y aparecen algunos de sus vecinos en varias escenas.

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-Un barrio feliz. “Los vecinos estaban súper contentos de que rodáramos allí. Les extrañaba un poco, aunque la plaza es bastante cinematográfica y ha salido en otras películas, pero estaban felices de que hubiera un rodaje en Cornellà y de que explicara cosas positivas del barrio. La primera escena que hicimos fue la que las chicas están sentadas en el banco mirando las ventanas y es, exactamente, el bloque donde nosotras crecimos. También participaron en la escena en la que despliegan fotos, eran todos vecinos del barrio, hasta la madre de una amiga mía del instituto”.

-Unos espaguetis de risa. “La denominación de gazpacho gourmet es muy propia de mi padre. El actor que lo interpreta, Mario Zorrilla, venia de El secreto de Puente Viejo y no está muy acostumbrado a la comedia y cuando vio la toma en la que se comía un plato de espaguetis a saco le entró un ataque de risa”.

Al actor Mario Zorrilla le entró un ataque de risa al verse comiendo un plato de espaguetis.

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-El cielo protector. “Quería mostrar el contraste entre dos mundos. Cuando Marta está en su barrio casi no se ve el aire porque ella se siente aprisionada, el fondo son los personajes. Cuando está en Barcelona se siente más libre, es más cosmopolita, quería que se viera el cielo porque allí es donde puede respirar. Un buen ejemplo es la secuencia donde se entrevista con el publicista, que rodamos en un hotel justo al lado del Born y que, en los planos donde aparece Vicky, se ve de fondo el Castell dels Tres Dragons (el antiguo Museu de Zoologia) y, en el contraplano, las torres de la Vila Olímpica”.

-Una fiesta improvisada. “En la fiesta con los chicos y la borrachera en el bar hay muchos momentos improvisados, frases que metieron los actores y las actrices. Pautamos un poco como iría pero hay cosas que improvisaron ellas. También en la escena de la despedida en el Born aportaron mucho, lo que van cantando o las frases que dicen".

Las protagonistas improvisaron algunas de las frases de la escena que transcurre en el Born.

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-Extremeña en catalán. “La única de las cuatro actrices que no es catalana, Carolina Yuste (es extremeña), es la única que dice una frase en catalán. Pero no hubo ningún problema porque es muy versátil, hace muy bien los acentos y lo hizo a la primera”.

-Bailar sin música. “En la escena en la que bailan Quiero tener tu presencia, de Seguridad Social, había una coreografía marcada y la ensayamos bastante. Pero el problema era que se tenían que saber la canción de memoria ya que no podíamos ponérsela de fondo para no tener problemas de sonido. La cantaban de un tirón hasta que llegaba el momento en el que entra Marta, donde podíamos parar”.

Las actrices tuvieron que cantar y bailar la canción de Seguridad Social sin tener la referencia de la música.

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-Un parón oportuno. “La escena en la que Marta tiene que llorar era muy importante para Vicky y estaba planificada para el sábado en el que decretaron confinamiento. Estaba muy preocupada porque era vital y veía mucha tensión en el equipo. Debido al parón la programamos para junio y ya estaba en mejores condiciones. Se tuvo que concentrar mucho, pero lo hizo maravillosamente, es una actriz buenísima”.

-Unos globos poéticos. “La escena de los globos era un homenaje a la gran pasión de Soraya que son los pájaros. La hicimos así porque era más bonito hacerlo real que añadiendo unos pájaros digitales falsos y fue muy fácil porque se resolvió en tan solo dos tomas”.

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-Jugando con las luces. “Nosotras nos pasábamos las tardes en el banco que sale en la película. La ventana de nuestra casa daba a esa plaza, mi madre nos vigilaba y nos avisaba cuando era la hora de cenar. El juego de adivinar las luces de qué pisos que se iban a apagar es una invención del guion, nunca jugamos a eso, pero sí que mencionan el 7º 4ª, que es donde vivíamos”.

El banco que aparece en la película es el mismo en el que la directora y su hermana pasaron su juventud.

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