LO QUE NO SABÍAS DE...

Secun de la Rosa explica las anécdotas de 'El Cover'

  • La cantante Shirley Bassey leyó el guion y le gustó tanto que aceptó que incluyeran la versión de una de sus canciones

  • El rodaje tuvo que ser interrumpido por el confinamiento y, después, Benidorm era muy diferente

  • El director quería rodar tres planos secuencia y tuvo que conformarse con uno y medio

Secun de la Rosa (centro) dando instrucciones a Carmen Machi y Àlex Monner.

Secun de la Rosa (centro) dando instrucciones a Carmen Machi y Àlex Monner. / ANDRE PADUANO

9
Se lee en minutos
Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

ver +

Es habitual que algunos actores acaben pasándose a la dirección, sin embargo el caso del catalán Secun de la Rosa es algo especial ya que hace años que es autor y director de la compañía teatral Animalario, por lo que el hecho de que se convirtiera en director cinematográfico era simplemente cuestión de tiempo. Para ello escribió un guion repleto de cariño al mundo de los artistas, El Cover, que ha supuesto su debut como realizador y que acaba de estrenar. Está protagonizado por los jóvenes catalanes Àlex Monner (Polseres vermelles, La propera pell) y Marina Salas (La zona, Hache) junto a Carolina Yuste (Carmen y Lola), Lander Otaola (Patria) y María Hervás (La guarida, La cocinera de Castamar). El toque de distinción lo dan tres grandes veteranos que no necesitan presentación: Juan Diego, Carmen Machi y Susi Sánchez.

La trama transcurre en Benidorm, donde varios artistas intentan ganarse la vida imitando a cantantes famosos en los hoteles y bares repletos de turistas. Entre ellos se encuentran los dobles de Liza Minnelli, Rod Stewart o Tina Turner y, entre los más jóvenes, se encuentran unas chicas que emulan a Amy Winehouse o Shirley Bassey. Ésta última conoce durante un verano a Dani, un muchacho que arrastra un pasado incierto, trabaja en un bar y, pese a tener buena voz, se niega a convertirse en un cover. La película incluye múltiples escenas musicales y destaca por la delicadeza con la que trata a esos seres tan frágiles que viven a medio camino entre la ficción y la realidad, entre el sueño y la pesadilla, entre la esperanza y la decepción. El rodaje no fue nada fácil debido a su reducido presupuesto y a la pandemia, que obligó a detenerlo y alterar el plan previsto. Secun de la Rosa nos cuenta las anécdotas del filme. 

-Todo sobre los covers. “La inspiración no fueron exactamente esos covers de Benidorm. Como actor no había trabajado en demasiados musicales y soy director de actores más que de cantantes, pero los estuve dirigiendo en Hoy no me puedo levantar y Los 40: el musical y me enamoré de la lucha de los bailarines, los cantantes y los músicos. La palabra cover significa una versión de una canción pero también, en teatro musical, se refiere al suplente. Y también es una portada, la cubierta de una revista, sustituir y tapar son dos conceptos con muchas capas, detrás de los personajes están las personas y fue a partir de ahí”.

-Homenaje a los artistas. “Quería que los secundarios que hacen de cover fueran auténticos y lo son casi todos. Por ejemplo, Jorge Calvo (que hace de Liza Minnelli) es un actor muy bueno pero también tiene su propio show. La mayoría son cantantes y actores de musicales, pero no todos pueden hacer El rey león y muchos se buscan la vida trabajando en garitos y hoteles. Son luchadores que por 40 euros tienen que hacer de todo: buscarse el vestuario, maquillarse, ir de un local a otro, y lo que más sufren es cuando les sale peor, aunque canten para unos ingleses borrachos. Por eso quería que todas las canciones fueran en directo y que los actores las cantaran así para que los comprendieran y aceptaron. Finalmente, hasta el bueno de Juan Diego, se emocionaba cantando Los campanilleros”.

-Las canciones y Shirley. “La primera idea era mostrar una lista de canciones que me emocionaban que tampoco fueran muy manidas pero conocidas para que se pudieran asociar a la peli: Rod Stewart, The Killers, Nena Daconte o Mocedades. Buscaba también un personaje que hubiera sido muy imitado, como una Lola Flores para ingleses y pensé en Shirley Bassey. Nadie tiene más imitadores que la cantante de Goldfinger y tiene una voz muy identificativa, es historia viva. Quería conseguir Yesterday when I was young, que tiene ese punto de melancolía, de revivir un verano porque habla de jóvenes y de emociones. Me armé de valor y lo intenté aunque era complicado y entonces fue magia pura. Lo escribí en las redes y enseguida me llamó un amigo que me dijo su pareja conocía mucho a alguien de su entorno. Vive en Mónaco, está envuelta en la lucha antisida y está muy dispuesta a colaborar en diversas causas. Le llegó a su representante y ella quería leerse el guion; un amigo lo tradujo al inglés como pudo y se lo mandamos. Le emocionó mucho porque le recordaba a sus inicios y su batalla por triunfar y dijo que estaba encantada y que, si quería incluso tener una original de ella, estaba dispuesta. Fue imposible porque es una peli pequeñita, hubiera sido maravilloso pero para una primera peli ya está bien. He cuidado mucho no pasarme ni de más ni de menos”.

En el filme, Àlex Monner tuvo que interpretar canciones antiguas que desconocía.

/ ANDRE PADUANO

-Actores cantando. “Las reacciones de los actores me llenaban de ternura. Por ejemplo, cuando le di a Àlex su repertorio. Acababa de llegar de otro rodaje y le sugerí que cantara ¿A qué no te vas? (versión castellana de Ne me quitte pas) que adaptó Manuel Alejandro y cantaron, entre otros, Raphael o Rocío Jurado, y que no conocía de nada. Él es más moderno escucha a C Tangana y gente así, pero empezó a ensayarla, a ver vídeos y se entusiasmó y, al final, la canta como si se hubiera escrito en el siglo XXI. El Quiéreme con alegría es de Los Chichos pero escuchando solo la letra, la gente no lo sabe, de ahí la escena en la que Sandra (Marina Salas) cree que se trata de un poema de Lorca cuando Dani (Àlex Monner) la recita”.

-Fiebre del sábado de pandemia. “Me gustan mucho los planos de Àlex caminando por las calles de Benidorm, que son un homenaje a Fiebre del sábado noche, cuando Travolta va hacia la discoteca. Pero el rodaje estuvo partido por el confinamiento, pudimos trabajar las dos primeras semanas de marzo y volvimos a mediados de julio para continuarla. Fue muy jodido volver a los garitos porque las luces de neón ya no existían y teníamos que hacer los contraplanos. Tuvo que ser más sintética y eso fue casi mejor, la verdad. Recuerdo que, en las primeras tomas, Álex casi no podía andar de la cantidad de gente que había en la calle, luego estaban los ingleses que salían borrachos de los garitos y teníamos que decirles que volvieran al bar para no interferir en la toma. Al final era imparable y se nota porque se ve a mucha gente siguiendo a su bola detrás de Carolina o Àlex”.

Uno de los personajes del musical se llama Ponyboy en homenaje a 'Rebeldes', de Coppola.

/ ANDRE PADUANO

-Recuerdos de juventud. “En el musical que interpretan hablan de Ponyboy, es una referencia a Rebeldes, de Coppola. Tengo pequeñas pildoritas escondidas, no homenajes ni nada, sino cosas mías porque me tiré a la piscina. No quería hacer una primera peli ambiciosa pero sí quería sacar mi alma y mis días en los cines de reestreno de la Guineueta, como el Rosal, en la Barcelona del extrarradio de los años 70 cuando todos íbamos al cine”.

-Un plano secuencia cortado. “El plano secuencia inicial que va de la calle al interior de la sala me dio mucha rabia tener que cortarlo para introducir los primeros créditos pero, como he pasado un covid muy duro, por salud mental me quedo con todo lo positivo. Hay un montaje en la película y decisiones que no son mías, aunque todos piensan en que quede lo mejor posible. La tenía estructurada con tres planos secuencia no por capricho mío sino porque vengo del teatro musical y ya sabía que, en cine, todas las canciones se hacen en playback y yo lo quería todo en directo porque es lo más honesto, todos los actores trabajaron con mucha verdad. Para hacerlo bien tienes que luchar como un jabato y tiene que ser en plano secuencia. Me dolió porque empezaba con los tres en la calle y luego era cine dentro del cine y, de repente, muy verdadera”.

El plano secuencia del duelo musical fue una auténtica fiesta.

/ ANDRE PADUANO

-La fiesta del segundo plano secuencia. “La escena del segundo plano secuencia previsto donde hay un medley con un duelo musical fue espectacular, una alegría. Lo más bonito de ese día fue que lo ensayamos varias veces y casi no me costó porque estaban todos súper predispuestos. Lo hicimos una vez y quedó genial, la segunda fue fenomenal y una tercera por petición del equipo más fragmentada para tener recursos por si acaso. Al final se quedo la primera porque fue preciosa, pero pasó algo muy curioso. Al acabarla, se levantó el de sonido, que casi nunca abría la boca, y nos callamos todos. Nos dijo que estaba casi llorando porque había visto a 200 personas emocionadas y nunca había vivido una cosa igual. Pero nos quería pedir un favor que, como se haría una versión a lo grande en el estudio de sonido, grabáramos una versión a capella con los cantantes pero sin música. Parecía una locura… ¿cómo lo van a hacer todos, al mismo tiempo, con la misma tesitura? Pero fue como en una de esas pelis en las que la camarera se atreve y luego se unen todos. Se atrevieron y, sorprendentemente, mantenían el tempo, el ritmo y era casi más emotiva que con música. Al final acabamos todos entre abrazos con la energía de haberlo logrado”.

-El tercer plano secuencia. “Debía ser en la escena final cuando Álex se pone a cantar frente al público, pero la pandemia nos obligó a tener menos tiempo del previsto y no puedo ser”.

Carolina Yuste pudo interpretar a la doble de Amy Winhouse gracias a la generosidad de su compañera.

/ ANDRE PADUANO

-La generosidad de una actriz. “El personaje de María Hervás (Moni) tiene también algo de Tony Manero, salvando las distancias. Es una camarera que va a su onda durante el día pero por la noche es una estrella, se siente mirada, pasa de ser proletariado a convertirse en alguien. Le ofrecí en primer lugar a ella el papel de Amy y se leyó el guion una y otra vez y me dijo que era un personaje muy bonito, pero me sugirió que hablara con Carolina Yuste, que cantaba muy bien y su ídolo era Winehouse. En cuanto la conocí fue un flechazo y se volvió loca al saber que lo haría. Le dije a María que tenía toda la razón y, al final, hizo muy bien de Moni y se preparó mucho la escena de su baile. Estos actos de generosidad no los voy a olvidar nunca”.

Noticias relacionadas

-Secundarios de lujo. “Fue maravillosa la entrega de los secundarios más veteranos. Juan Diego, con 77 años, con covid, con mascarilla, cantando Los campanilleros, dándolo todo en la escena del tablao y tenía que tener su momento de lucimiento al hablar de la guitarra. Lo mismo me pasó con Susi o con Carmen Machi que tenía una primera aparición que era como una pincelada y, luego, la secuencia en la que entrega la caja de la madre. Cuando se la da habla de la Isa como si la hubiera conocido realmente. Fue un regalo poder contar con ellos”.

Secun de la Rosa y Juan Diego (en el centro) posan junto a los jóvenes del reparto.

/ ANDRE PADUANO