LO QUE NO SABÍAS DE...

Las curiosidades del rodaje de 'Nora'

  • Cuando iban a rodar la escena de los burros, los animales empezaron a tener sexo y tuvieron que esperar a que acabaran

  • La escena más difícil de rodar fue una en la que la protagonista recibe un manguerazo

  • Los figurantes debieron aprenderse una canción inédita para fingir que era un tema popular

Lara Izagirre (izquierda) y Ane Pikaza junto al coche, durante la presentación del filme.

Lara Izagirre (izquierda) y Ane Pikaza junto al coche, durante la presentación del filme. / ENERITZ MEDINA / GARIZA FILMS

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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El cine vasco atraviesa un momento esperanzador en el que películas como Handia, Ane o Akelarre encuentran su sitio en la cartelera e, incluso, consiguen premios. La última realizadora que se incorpora a este selecto grupo es Lara Izagirre (Un otoño sin Berlín) que acaba de estrenar su segundo largometraje, Nora, que se paseó con éxito por los festivales de Miami y San Sebastián. Está protagonizado por Ane Pikaza (vista en Vitoria, 3 de marzo y El doble más quince), acompañada por dos veteranos secundarios (Klara Badiola y Ramón Barea), la televisiva Itziar Ituño (La casa de papel) y la colaboración especial de un grande del cine y el teatro como Héctor Alterio.

El filme sigue los pasos de Nora, una treintañera en crisis tras no conseguir el trabajo que ansiaba, un suceso familiar y no haber superado su ruptura con su pareja. Esta situación la lleva a hacer un viaje a bordo de un destartalado coche aunque ni siquiera sabe conducir. Durante su itinerario irá conociendo a una serie de personajes, aprenderá a conocerse a sí misma y a tomar decisiones importantes para su futuro. Es un retrato femenino en forma de road movie (película de carretera) que destaca por la sensibilidad con la que trata a su protagonista, los hermosos paisajes que atraviesa y la aparente sencillez de su puesta en escena. Su directora nos explica los detalles del rodaje de esta película.

-Menos es más. “Está rodada en formato cuadrado de 4/3 porque me gusta mucho. Me ayuda a contar las historias de los personajes, al ser más cuadrado sirve para enmarcar mejor a las personas y los paisajes y me permitía estar siempre encima de Nora”.

-El verano de mi vida. “Esperábamos un verano de lluvias, como es habitual en el País Vasco, pero cuando rodamos, en el 2019 hizo buen tiempo todos los días de rodaje menos una noche que llovió y esa escena aparece en la película. Estábamos dispuestas a rodar con el tiempo que hiciera, aunque lloviera mucho, pero fue EL verano en el que hizo buen tiempo”.

El equipo no esperaba que durante todo el rodaje hiciera buen tiempo.

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-No trabajes con niños… “El niño no quería hacer la escena inicial porque no toleraba que dijéramos que tenía caca, le dijimos que era su hermana la que tenía ese problema. Naiara Carmona, la actriz que interpreta a su madre, hacía de coach de los peques y fue la encargada de crear esa energía que tienen. La secuencia en la tienda de campaña fue muy difícil porque había mucha gente y no cabíamos. Los niños tenían que cantar y hacer que se peleaban y tuvimos que cortar muchas veces para que los adultos pudieran salir de la tienda y respirar. Ellos no son como los actores profesionales que entran y salen de su personaje en un segundo, tienen que estar en situación, no fingen. Para motivarlos me inventé un juego de puntos, yo era la jueza y según como se portaban les daba más o menos y, al final, les di un bonus de 100.000 puntos y se pusieron muy contentos. Este truco me fue muy bien para estimularles”.

-… Ni con animales. “Cuando íbamos a rodar la escena con los burros empezaron a tener sexo entre ellos y nosotros estábamos muertos de la risa. Solo queríamos hacer unos planos en los que Ane les daba unas manzanas y tuvimos que esperar un buen rato. Con las ovejas, la sorpresa fue que no hacían beee. Grabamos el sonido y estaban un poco estresadas, su sonido era como una respiración asfixiante, como un ataque de ansiedad, como angustiadas. Luego, cuando Ane las espantó, estaban felices”.

El coche se convirtió en un protagonista más de la película.

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-El coche de mis primos. “Los primos de mi madre tienen un concesionario Citroen y toda la familia tiene coches suyos, yo siempre he conocido todos los modelos. Como figura que es un coche heredado quería rodar la película con un Visa marrón, como el de mi madre, que es feo pero tiene su encanto. Pero el director de fotografía me dijo que tenía que ser más grande para que cupiera la cámara y decidimos hacerla con un Dyane. Mis primos lo buscaron en Internet y encontraron una oferta cuando aún no teníamos ni financiación. Fue la primera adquisición del proyecto”.

-Tuneando el Dyane. “Tiene un ruido muy particular, gira muy bien y aguanta los baches. Era blanco y lo pintamos, no tenía ventanas y las hicimos, sacamos las traseras y pusimos los asientos de atrás. Pero las instrucciones sí que eran de verdad, venían con el coche. La frase sobre el cambio de aceite forma parte de ellas y la incluí en el guion. Fue la diva de la película. En la escena en la que Nora tiene que ponerlo en marcha era verdad que el coche no funcionaba, nos costaba, y cuando consigue al final arrancarlo, es de verdad, fue un subidón... Luego no nos dio más problemas, lo llevamos a los preestrenos, al festival de San Sebastián y como Ane se convirtió en su mejor conductora lo llevaba ella y nos íbamos de juerga con él, fue muy guay”.

La directora pudo cumplir su sueño de trabajar con el legendario Héctor Alterio.

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-Trabajando con una leyenda. “No soy fan de casi nadie pero sí que siempre lo he sido de Héctor Alterio que, para mí, estaba en otro lugar. Su personaje primero iba a ser vasco, luego mexicano y, ya puestos, que fuera argentino e intenté cumplir mi sueño. Descubrimos que vivía en Madrid y lo conseguimos. Cuando llegó a los ensayos y lo vi bajar del coche fue uno de los momentos más especiales de mi vida. Tenía entonces 89 años y se notaba su oficio de actor. Destaca por su increíble humildad, ahora trabaja muy poquito y escoge mucho sus proyectos. Cuando yo tenga su edad podré contarlo como una experiencia muy importante en mi carrera, poder decir que trabajé con él. Pocas veces viviré algo así. Fue impresionante y muy bonito, es un amor. Ane decía que no se podía imaginar a alguien mejor para hacer de su abuelo. Es un ser humano increíble”.

-Memorizando una canción inédita. “Recuerdo con mucho cariño el rodaje del concierto en el bar Talako. La cantante Izaro había compuesto la letra para la canción y no queríamos publicarla antes de la presentación de la película. Pero quería que la gente la cantara con ella para que pareciera una canción popular del verano. Los figurantes recibieron la letra en su casa y se la tuvieron que aprender. Antes de filmar la pusimos varias veces para que se la supieran. Fue muy divertido, los veías cantando por grupitos, algunos desafinando, pero fue precioso, fue como un mantra”.

-De Lara a Nora. “Para encontrar las localizaciones yo iba como Nora, conduciendo y fijándome en todo. Vi las piedras de la parte trasera del Caserío de Marisel e hice el mismo recorrido de Nora en la película, me lo encontré porque no lo ves hasta que no pasas la curva. Salí como una loca porque era perfecto para lo que necesitaba. Me giré, mire los alrededores y todo era precioso”.

-La librería mágica. “Haciendo el casting en Hendaya para buscar al actor que debía interpretar a Ximun, un día estaba cansada y me quede en el piso que habíamos alquilado, mientras que Ane y Naiara salieron a comprar la cena. Cuando llegaron me dijeron que habían encontrado una librería que era ideal para la peli. Además, era una librería de viajes, algo que ni sabía que existía, y fue muy mágico. Entré, conocí a Catherine, la librera, le pregunté si se animaba a salir en la película y acabó siendo un personaje más. Yo soy muy amante de las librerías y no podía ni imaginármela, y en un entorno tan maravilloso... Me quedaría allí a vivir”.

El descubrimiento casual de la librería fue mágico para la directora.

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-Mojando a la protagonista. “El manguerazo que recibe Ane fue una de las escenas más difíciles porque era como un ataque de ansiedad y mojar a la actriz siempre es un problema, había que secarla entre tomas, cambiarla de ropa, mantener la continuidad y era una situación tragicómica. Era la más temida por Ane y por mí pero, por suerte teníamos a Itziar Ituño que vino muy preparada para el papel y fue como el pilar que hizo que Ane tuviera la confianza suficiente para hacerla y que funcionara en la película. La ensayamos varias veces sin agua, pero la primera vez que ocurrió fue increíble, todo el equipo estaba esperando y tenía mucha verdad. A la segunda ya sabes la temperatura, lo que va a pasar y hay menos sorpresa y, finalmente, la que está montada es la primera toma”.

-La caída imprevista. “En la escena del paddle surf sale una familia que la adelanta y nos costó mucho rodarla, Ane se caía, se mojaba el pelo y había que secarlo, rodábamos desde otro barco y, a veces, se desencuadraba y la familia iba y volvía y lo hacían súper bien. De repente teníamos el plano ideal, lo habíamos conseguido, un encuadre perfecto, un plano general maravilloso y la madre, que es muy experta, se cayó. Decía que no se lo podía creer, que no se había caído en años y se sentía muy culpable por haber fastidiado la toma. La tabla que escogimos nos gustaba mucho por sus colores, pero era demasiado grande para que la caída quedara bien, parecía de mentira, y rodar desde el barco era complicado. Al final en esa secuencia están montadas tres caídas porque no había manera de que quedara bien. Fue un día muy mágico porque no había nadie, estábamos solos, hacía buen tiempo, había mucho silencio, se escuchaba a los pajaritos. Todo ello provocó que hubiera un ambiente festivo, casi de final de rodaje, y aquel día fue un regalo".

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El equipo de la película en una fotografía durante el rodaje.

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