Estreno de cine

Crítica de 'D'Artacán y los tres mosqueperros': estocadas de nostalgia

  • El 'remake' de la famosa serie de los 80 se renueva en la forma, ahora la animación es en 3D, pero sigue conservando su esencia e inocencia

Estrenos de la semana. Tráiler de ’D’Artacan y los tres mosqueperros’

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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'D'Artacán y los tres mosqueperros'

Dirección Toni García

Año 2021

Estreno 18 de agosto de 2021

Puntuación: ★★★

Los mitos populares crecen siempre con la nostalgia y adquieren unas dimensiones impredecibles. No sabemos hasta qué punto cobrará un significado especial para las nuevas generaciones esta nueva versión de 'D’Artacán y los tres mosqueperros', pero está claro que aquellos que crecieron en los ochenta esbozarán una sonrisa cuando escuchen los primeros acordes de la sintonía compuesta por los hermanos Guido y Maurizio de Angelis

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Los tiempos han cambiado y en consecuencia este clásico animado ha tenido que renovarse para estar a la altura de las circunstancias. Pero lo ha hecho sin corromper su espíritu, conservando su idiosincrasia, la de una aventura familiar que bebe de las novelas de capa y espada y en las que hay malos, buenos, intrigas palaciegas y luchas sin sangre. El formato digital en 3D le ha aportado dinamismo tanto a la trama como a las escenas de acción y los personajes femeninos se convierten ahora en verdaderos protagonistas de la función por encima de la camaradería masculina de la 'troupe' de espadachines. 

'D’Arcatán y los tres mosqueperros' es una pequeña delicia 'vintage'. Parece sacada del baúl de los recuerdos y sirve para poner de manifiesto lo que han cambiado las modas. Y es que, a pesar de sus esfuerzos por acercarse al lenguaje audiovisual actual, sigue conservando algo de lo que carecen prácticamente todas las series que se pueden ver en los canales infantiles, la inocencia. Su nuevo 'look' le sienta estupendamente, pero da la impresión, en el fondo, de que sus imágenes llevan implícitas una esencia 'demodé', para bien y para mal, de la que no pueden escapar.